Reconocimiento a toda una vida entregada a conservar la tradición

  • El herrero Félix Tejada Prieto y el propietario de ultramarinos La Diana recogieron anoche sus diplomas con motivo del Día Local del Patrimonio Histórico

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Las cosas bien hechas casi siempre suelen acarrear alguna consecuencia positiva. Ayer dos veteranos portuenses, Félix Tejada Prieto y José Joaquín Sánchez Sena, pudieron saborear el dulce gusto del reconocimiento y recogieron los diplomas que entrega cada año la Concejalía de Cultura coincidiendo con el Día Local del Patrimonio.

Tanto Félix Tejada como Sánchez Sena, propietario del establecimiento de ultramarinos La Diana, en la calle Palacios, son personas muy conocidas en la ciudad. Félix Tejada, ya jubilado, es sobrino del creador del toro de Osborne, Manolo Prieto, y también familiar directo del poeta José Luis Tejada. Herrero de profesión, su reconocimiento le viene entre otras cosas por haber forjado en su taller, primero en la calle San Bartolomé y luego en la calle Conejitos, la mítica estampa del toro más famoso del país, el de Osborne, siempre de una manera artesanal y teniendo muy en cuenta las técnicas más genuinas de la forja tradicional. Ahora que ya está retirado, Félix Tejada ve cómo la tradición de su negocio sigue adelante de la mano de sus hijos Félix, Jesús y Pedro.

José Joaquín Sánchez Sena, por su parte, comenzó a trabajar en la tienda de ultramarinos La Diana con tan sólo trece años, siendo un 'chicuco', y más de medio siglo después, con 65 años, todo sigue prácticamente igual en este añejo establecimiento del centro de la ciudad, donde las conservas y productos de alimentación de todo tipo se disponen en un orden asombroso a lo largo de las simétricas estanterías que conforman el recinto. Los clientes de toda la vida siguen siendo fieles al trato familiar y afable de Pepe y muchos de ellos, a pesar de haberse mudado a otras zonas, siguen acudiendo a él en busca de legumbres y chacinas que no encuentran en las grandes superficies ni en los supermercados de la globalización. El negocio marcha bien, pero como explica Pepe sus dos hijos no han optado por seguir el negocio familiar y han orientado sus vidas hacia otros menesteres menos sacrificados. Y es que como explica este veterano comerciante, "casi no sé lo que son unas vacaciones".

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