Quejas por el abandono de la imprenta que ardió junto a la guardería

  • El incendio fue en julio pasado y las entradas a los locales no han sido aún selladas para impedir el paso a los toxicómanos

Cinco meses después de que saliera ardiendo por causas desconocidas en la calle Los Moros una imprenta abandonada, situada detrás de la guardería de las Siervas de los Pobres, los locales donde se originó el dantesco incendio continúan abiertos a la calle, y el precinto de plástico instalado por la Policía Local en un portón metálica de acceso se muestra ineficaz para disuadir a los toxicómanos, que siguen accediendo a dichos locales (los números 16 y 22 ) y los siguen utilizando como chutadero y refugio, con peligro para el vecindario.

Este periódico ha recibido las quejas de vecinos del lugar, que advierten que la situación no ha cambiado absolutamente nada con respecto a cuando se declaró el incendio, y que el local sigue con las puertas abiertas, lleno de basuras y suciedad acumulada, sin que se haya actuado de forma resuelta para impedir este estado de cosas. Ya en su momento, el 19 de abril pasado, semanas antes del incendio, las Siervas de los Pobres, advirtieron que la nave abandonada de la imprenta estaba "llena de basuras y sustancias peligrosas", una situación que no ha cambiado.

Se da la circunstancia de que este local es colindante pared con pared con la sala cuna de la guardería, donde descansan a medio día los niños, todos menores de tres años, atendidos en este centro infantil de la calle Fernán Caballero.

Los vecinos advierten que en los locales abandonados siguen colándose toxicómanos, y que organizan fogatas, que fue la posible causa del fuego que se originó en julio. Dicho incendio produjo una densa nube de humo que causó la alarma en toda la zona, teniendo las monjas que abandonar su casa para evitar la lluvia de uralita en llamas, el calor y la nube irrespirable originada por el virulento incendio. El pasado verano hubo tres incendios de grandes proporciones en locales y viviendas abandonadas del casco urbano.

Para evitar el estado en que están cayendo muchas fincas, el Ayuntamiento puso en marcha la Inspección Técnica de Edificios (ITE), una ordenanza para tratar de garantizar el buen estado de conservación de locales e inmuebles, en especial aquellas obsoletas o en estado de abandono en el casco antiguo. Según el Ayuntamiento, desde marzo se han puesto en marcha 200 expedientes, la mayoría en fincas de la parte baja de la ciudad, aunque las actuaciones más urgentes, como esta en la calle Los Moros, no terminan de ejecutarse.

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