Bellas Artes rinde homenaje a la figura del arquitecto César Manrique

  • González Posada diserta sobre la obra del artista, que estuvo en la ciudad en 1989

La academia de Bellas Artes Santa Cecilia dedicó días atrás un homenaje al desaparecido artista lanzaroteño César Manrique, considerado una de las grandes figuras de la arquitectura por su capacidad para aprovechar la naturaleza como elemento artístico e integrar su obra en el medio natural. En su conferencia César Manrique: pastor de vientos y volcanes, el ingeniero Francisco González Posada, esbozó su biografía humana y creativa, y la relación que mantuvo con el poeta Rafael Alberti, con quien mantuvo amistad y a quien invitó a finales de los 70 a pasar una temporada en su casa, El Taro de Tahiche, sede de su fundación. Alberti pasó unos días con Manrique, dedicando un poema de homenaje a su anfitrión y a la isla de Lanzarote. El propio Manrique era un gran aficionado a la poesía y en especial a la obra gráfica de los artistas del momento, como Picasso o Miró, con quienes también se relacionó. Aunque las obras más conocidas de Manrique están en su isla natal y en Madrid (centro comercial La Vaguada) otros lugares también recibieron sus proyectos. Es el caso de El Puerto, que visitó en agosto de 1989, para estudiar la construcción de un cementerio jardín en la carretera de Sanlúcar, un proyecto que finalmente quedó en el aire. Durante su estancia, Manrique visitó las cuevas cantera de la Sierra de San Cristóbal, en la que planteó la posibilidad de construir un auditorio similar al los Jameos del Agua, y que él bautizó con el nombre de Cueva de la Luz Divina. Ese verano se abrió en la playa de La Muralla un original chiringuito diseño suyo, donde se instaló como ornamento un móvil de gran tamaño, cuyas piezas giraban con el viento del mar. Posteriormente, esta artística escultura fue trasladada al paseo marítimo de Puerto Sherry, de donde desapareció hace años.

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