El PSOE busca la mayor participación

  • Aunque los sondeos le son favorables y hablan de mayoría absoluta, Chaves insiste en que la victoria no está asegurada

Con las encuestas sobre la mesa, la campaña electoral que arrancó anoche debería ser un paseo para el PSOE andaluz, ya que la mayoría de los sondeos dan por hecho que Manuel Chaves revalidará la mayoría absoluta que recuperó en 2004. Sin embargo, y una vez conocidos los últimos datos del CIS, que otorgan 59 escaños a los socialistas -dos menos que ahora- y 43 al PP -seis más que hace cuatro años-, el mensaje que se ha cocinado en San Vicente se centra en dejar claro que la victoria no está asegurada. La obsesión es que el electorado de izquierdas no se relaje, ya que eso podría hacerle perder una buena bolsa de votos al PSOE. Chaves incidió ayer en esta idea y afirmó que "el adversario más fuerte a batir es la abstención". Movilización y participación. Ésas son las dos palabras irrenunciables en el manual de campaña de los socialistas, que se empeñan en convencer a los ciudadanos de que voto que no se deposite en las urnas, voto que beneficiará a la derecha, a la que han calificado de "homófoba, machista y contraria a los intereses de Andalucía". Frente a este PP, el PSOE quiere asomarse al 9 de marzo como el partido "más andalucista" y como el artífice de que la comunidad haya avanzado, según Chaves, hasta ser una región moderna y desarrollada, cada vez más asemejada a los territorios del norte de España y de Europa. ¿Región pobre? "Nosotros no somos una región pobre", contesta el candidato, si bien no niega lo evidente, y es la alta tasa de paro -insiste en que la ha bajado de 25 a 12 puntos en 18 años-, el fracaso escolar o la desaceleración económica.

Chaves, que celebró anoche en Cádiz el acto de inicio de campaña junto al cabeza de lista al Congreso por esta provincia, Alfredo Pérez Rubalcaba, manifiesta sentirse con ánimo a pesar de ser sus sextas elecciones como candidato -en cuatro ocasiones ha ido de la mano de los comicios generales- y reitera que aún no tiene en mente la retirada. Apunta que sólo le apearán de la política los electores, sus circunstancias personales o el propio partido, y se resiste a que sea una pinza como la que suscribieron IU y PP en 2004 la que le aparte del poder. Por ello, y aunque dicho escenario parece improbable, insiste en pedir una alta participación en las urnas para poder alcanzar la absoluta.

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