Andalucía, ante la incógnita de una nueva mayoría absoluta del PSOE

  • Los socialistas confían en una participación superior al 70% · El futuro de Arenas está vinculado al de Rajoy · Los aspirantes de IU y PA corren el riesgo de no ser elegidos

Hace unos días, en uno de los múltiples foros en los que ha participado, Manuel Chaves explicó a uno de sus interlocutores que de no ganar las elecciones del 9 de marzo renunciaría al liderazgo del PSOE andaluz. "Mi casa queda a trescientos metros de aquí", dijo de forma gráfica. Juega con ventaja: todas las encuestas, incluso las menos proclives a los intereses de su partido, vaticinan que el presidente de la Junta podrá alcanzar su sexto mandato en estas elecciones, aunque se mantiene la duda de si podrá hacerlo nuevamente con una mayoría absoluta que se sitúa en el listón de los 55 escaños.

Desde el primer minuto de juego, el PSOE no ha escondido que su objetivo es movilizar a su electorado para acercar la participación al 74,66 por ciento de 2004, pero se conformaría incluso con que fuera de cuatro puntos menos. Todo lo que sea bajar de ahí, pondría en riesgo su meta a sabiendas de que entre sus electores existe una masa crítica que no acude a las urnas si no aprecia la importancia del momento.

¿Qué pasará, sin embargo, si el PSOE repite mayoría absoluta? ¿Podrían responder el resto de candidatos a la pregunta formulada a Chaves? En el caso de Javier Arenas, candidato del PP, las del 9 de marzo serán sus terceras elecciones al Parlamento andaluz como cabeza de cartel. Una nueva derrota ante el mismo adversario abrirá obligatoriamente entre los populares, empezando por él mismo, el debate sobre la conveniencia de que siga llevando las riendas del partido hasta la siguiente cita electoral.

Cuando en el año 2004 se hizo cargo del PP-A, Arenas manejaba un escenario político de ocho años a la vista de la distancia que separa a su partido del PSOE en Andalucía -nada menos que 24 escaños- pero en su estrategia entran ahora en juego, y mucho, los resultados de Mariano Rajoy en las generales. Nadie mienta la horca en casa del ahorcado, pero si el presidente nacional del PP no gana los comicios tendrá lugar una obligada renovación en la cúpula del partido. ¿Escaparía Arenas al mismo destino? Difícilmente. Por el contrario, si Rajoy es presidente del Gobierno español, el jefe de filas del PP-A podría navegar con viento a favor en Andalucía otros cuatro años como líder de la oposición.

La situación es preocupante para Izquierda Unida y Coalición Andalucista. Ambas formaciones confían en que, en la nueva legislatura, se abra paso una reformade la Ley Electoral andaluza que amplíe el número de diputados de la Cámara autonómica -fijado en 109- para así asegurar su presencia en ésta, pero antes de que esto ocurra deberán haber logrado un objetivo: que sus candidatos a la Presidencia de la Junta sean elegidos diputados el 9-M-

Si hacemos caso a los sondeos, Diego Valderas (IU) y Julián Álvarez (CA) se pasearán estos días por Andalucía sobre el filo de la navaja. Sus respectivos gabinetes han modificado a última hora sus agendas de campaña para concentrar la actividad de ambos en las provincias por las que se presentan, Huelva y Sevilla, con la confianza de volver a su favor el signo de los sondeos.

De ser así, esperarán a que el PSOE pierda la mayoría absoluta y en convertirse en determinantes en la formación de Gobierno o, cuando menos, en la toma de decisiones.

Aunque el PSOE preferiría a los andalucistas como socios en un futuro Ejecutivo por ofrecer a priori garantías de estabilidad, Álvarez asegura que no escuchará ofertas; en IU la situación es inversa porque el afán de su dirección regional es formar coalición con los socialistas, pero su situación interna, con una división que será resuelta tras los comicios, les presenta como un barco sin rumbo fijo.

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