Rajoy ya sabe que Cádiz es diferente

  • Miles de enfervorizados simpatizantes del PP, ataviados con banderas, bufandas y hasta cañas de pescar, protagonizan un mitin interactivo con su líder, que no dudó en cantar y botar sobre el escenario

Cádiz es diferente, también en campaña electoral. De esto pueden dar fe muchos líderes políticos, incluido, desde anoche, Mariano Rajoy. El candidato del PP a la Presidencia del Gobierno de España seguro que no salió defraudado de su encuentro con miles de militantes y simpatizantes gaditanos de su partido que abarrotaron el pabellón Fernando Portillo de Cádiz. Y es que Rajoy descubrió ayer que un mitin puede ser interactivo, que se puede animar desde la grada hasta con una caña de pescar, que no pasa nada por botar y cantar a coro sobre el escenario y que en Cádiz sabemos hasta gallego. Y corroboró además que en esta tierra del sur hay bastante gente que desea que haya un cambio político en Andalucía y en España. Las urnas dirán si son o no mayoría.

El líder del PP eligió Cádiz a conciencia para abrir la campaña. Las razones fueron las mismas por las que hace un par de años también se decantó por la capital gaditana para iniciar aquella famosa recogida de firmas contra el Estatuto de Cataluña: la tradición constitucionalista de esta tierra. "Cádiz es la cuna de la libertad, de la igualdad, de la soberanía popular, de la separación de poderes... Por eso cuando decimos que España es una nación de ciudadanos libres, siempre lo hacemos pensando en Cádiz", aseveró para terminar de ganarse al público. Y apostilló que uno de sus principales compromisos es "defender siempre los principios de la Constitución de Cádiz de 1812, de la de 1978 y de la nación española, que es lo que nos une".

No es que se desmelenara, ni mucho menos, pero a muchos sorprendió la imagen de un líder del PP más irónico, menos encorsetado de lo habitual, con ganas de juerga y mofándose de los principales dirigentes del PSOE, léase Zapatero, Chaves, Pepiño Blanco y, de manera muy especial, Alfredo Pérez Rubalcaba. "A Rubalcaba lo conocen muy bien por Cantabria; anden con mucho cuidado con él", advirtió Rajoy en sus primeras palabras.

Desde el escenario el líder del PP posiblemente pudo vislumbrar frente a él a un gaditano que durante las dos horas que duró el acto electoral de ayer no dejó ni un segundo de ondear una bandera gigantesca. Bueno, más que bandera, el buen hombre portaba una caña de pescar, ensamblada a otra con cinta aislante y en cuyo extremo lucían una bandera del PP, otra de Andalucía y otra de España, además de dos balones de plástico. Este ejemplo del ingenio gaditano no fue el único. El público hizo que Rajoy botara sobre el escenario y que, junto a Arenas, Teófila, Sanz y demás candidatos del PP, cantara a grito eso de "A por ellos, oé" o el más carnavalesco "eso sí que es una chirigota", en referencia inequívoca al PSOE.

Puede que el candidato del PP a suplir a Zapatero se viera en parte imbuido por el optimismo desbordante de los que le antecedieron en el estrado. Ninguno se quedó corto. Javier Arenas, por ejemplo, aseguró que los dirigentes del PP "salimos hoy de Cádiz ganando las elecciones", comparó la decisión de Rajoy de estar ayer en Cádiz con la de Zapatero "que no está", y citó de carrerilla algunas de las "mentiras" de Chaves como los sueldos para las amas de casa, un ordenador para cada alumno, habitaciones individuales en los hospitales o viviendas gratis para los jóvenes. Más ácido fue aún Antonio Sanz, quien subrayó que Cádiz "no se merece un presidente tan aburrido y cansado como Chaves" o que Zapatero "vino estropeado de fábrica".

El acto acabó y la militancia gaditana del PP abandonó eufórica el Portillo. Dentro de dos semanas se sabrá si tiene o no razón esa señora que, mientras abandonaba el pabellón, le susurraba a su marido: "Ya queda menos para que acabe la Reconquista".

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