Con nombre propio

  • José María Otero

La Feria de la Tapa de Utrera, afia m Cañamaque

Cinco días después de la muerte de Cañamaque, ocurrida el 30 de diciembre de 1953, el escritor Vila Valencia comunicaba la noticia a través de las páginas de este periódico.

Cañamaque, uno de los grandes genios del Carnaval de Cádiz, había fallecido en su modesto domicilio de la calle Navas a los 74 años de edad, en soledad y olvidado por todos. En los últimos años daba conciertos por los cafés y bares de nuestra ciudad.

Manuel López Cañamaque nació en mayo de 1882 en la calle Pasquín. Comenzó a tocar la bandurria en la rondalla de la Compañía Trasatlántica, cuando apenas contaba 14 años de edad. Fue carbonero y conductor de tranvías. Uno de sus biógrafos, Fulgencio Cervantes, asegura que abandonó su trabajo en tranvías un día en que le fallaron los frenos a la máquina cuando bajaba la cuesta de San Juan de Dios. Al pedir la baja dijo: "Si el trabajo es salud, con estos sobresaltos prefiero estar enfermo".

Ya en 1905 forma parte de la orquesta del coro 'Los Anticuarios', del Tío de la Tiza. Pocos años más tarde comienza a sacar sus propias agrupaciones y hasta la llegada de la Guerra Civil obtiene numerosos premios. Cañamaque alcanza su apogeo en 1926. En esa fecha, Manuel de Falla manifiesta su deseo de escuchar los tangos de Carnaval y el autor carnavalesco se encarga de formar un grupo junto a El Batato. La audición tuvo lugar en el Balneario de La Palma.

Hay años, como en 1932, en los que llega a escribir para siete grupos distintos.

López Cañamaque fue también habitual colaborador de Diario de Cádiz, donde publicaba artículos costumbristas. En los años treinta, junto a sus grupos de Carnaval, organizó una troupe cómica que recorrió con éxito las principales ciudades de Andalucía.

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