Con nombre propio

  • José María Otero

La Feria de la Tapa de Utrera, afia m Obispo Félix Soto

Una pequeña calle situada en el barrio de Santa María recuerda a Félix Soto Mancera, el sacerdote que convenció a José Moreno de Mora para que levantara el colegio de la Mirandilla y a Ana de Viya para que hiciera lo mismo con el colegio de los salesianos.

Félix Soto había nacido en Zafra, el 25 de febrero de 1849. Estudió en el seminario de Cuenca y se doctoró en Derecho por la Universidad Central.

A Cádiz llegó como catedrático del Seminario de San Bartolomé y en nuestra diócesis ocupó numerosos cargos eclesiásticos, como doctoral y magistral de la Catedral.

Una de las grandes preocupaciones de Soto y Mancera fue la educación de los niños más desfavorecidos y durante años ocupó la presidencia de las Escuelas Católicas Pontificias de Nuestra Señora del Rosario.

Soto, junto al obispo Calvo y Valero, había luchado mucho para que los Hermanos de La Salle vinieran a Cádiz. Cuando el barrio de Santa María quedó sin escuelas, logró convencer a José Moreno de Mora para que edificara el fabuloso colegio de la Mirandilla. Este sacerdote conservó siempre gran amistad con Moreno de Mora y siendo ya obispo de Badajoz regresó a Cádiz para dar los últimos auxilios espirituales al fundador del colegio.

Otra decisiva intervención de Soto y Mancera fue cerca de Ana de Viya y Jáuregui, a la que acompañó hasta Italia para conocer a Don Bosco. Como consecuencia de esta visita, Ana de Viya sufragó los gastos de construcción del colegio salesiano de San Ignacio, en los extramuros.

Félix Soto, que después sería auditor de la Rota y obispo de Badajoz, era recordado en Cádiz por su ejemplar comportamiento durante la epidemia de cólera de 1885 y que tantos muertos provocó en nuestra ciudad.

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