'La buena suerte' de Kim Soler en El Puerto

  • l Hasta el 9 de junio puede verse en el Casino Bahía de Cádiz. Camino de El Juncal s/n.

cádiz

Un par de guiños al póker en una amplia baraja artística de más 40 piezas abren la muestra La Buena Suerte, que el artista Kim Soler expone en el Casino Bahía de Cádiz de El Puerto de Santa María. Una exposición en la que el autor catalán afincado en Arcos de la Frontera aúna las cuatro vertientes por las que ha derivado su obra en los tres últimos años.

Sin más hilo argumental que la luz que las inunda, cuyos claroscuros logra sobredimensionar los objetos representados, Soler trabaja en temas taurinos, bodegones, la mujer y el juego. "En este último se integran las pocas obras que, al hilo del lugar donde expongo, El Casino Bahía de Cádiz, hacen alusión a la buena suerte", asevera.

La mujer, otra constante en su trayectoria, copa otra parte de la exposición, entre sutiles y elegantes semidesnudos. "En los ochenta tenía claras influencias del renacimiento italiano, con desnudos más limpios, que luego fui completando con elementos cercanos como jarrones, flores, abanicos y mantones", añade.

Pero con el paso del tiempo Kim Soler fue depurando estos añadidos anecdóticos, hasta convertirlos en únicos protagonistas. Sobre todo, sus frutas "sobredimensionadas", como él las llama, en las que viene profundizando en los últimos tiempos, a modo de homenaje a "esas pequeñas cosas que nos rodea y a las que empezamos a dar importancia", dice. En este sentido, el artista añade que, en estos tiempos de zozobra económica, con la representación de estos "ajos, frutas y verduras... quiero incidir en los elementos a los que antes no dábamos valor, dejando atrás todas las banalidades y elementos superfluos", comenta.

Frutas enmarcadas en bodegones nada al uso, "más bien surrealistas", donde la técnica mixta utilizada, vinculada al claroscuro renacentista, las convierten en piezas "con vida propia, que parecen salir del cuadro", explica.

Con esta exposición, Kim Soler sigue completando su recorrido por la geografía de la provincia gaditana, que inició con la muestra que junto a Diputación puso en marcha: Cádiz al rojo pasión.

De momento, seguirá este particular homenaje a esas cosas pequeñas que, "de verdad importan", entre las chumberas de su jardín de Arcos, donde llegó en esta búsqueda constante "de los mejores lugares donde vivir".

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