Las Viejas Ricas y Las Manolas Historias de Cádiz

  • josé maría otero

En febrero de 1884 llega a la Alcaldía de Cádiz Eduardo Genovés. Pocos días más tarde publica el tradicional bando sobre Carnaval en el que recuerda las prohibiciones habituales de la época, como la de usar disfraces que ofendan a la moral.

Pero Genovés va a introducir una importante novedad. Exige que los grupos que pretendan cantar por las calles presenten en el Ayuntamiento dos copias de las letras. Una de ellas permanecerá en el municipio y la otra, sellada y autorizada, servirá para ser presentada a los agentes de la autoridad que lo requieran.

Esa medida supuso la introducción de la previa censura en el Carnaval, pero tuvo su lado positivo al permitir que quedara constancia de los grupos y letras de nuestras agrupaciones.

Indudablemente con anterioridad a 1884 muchas comparsas habían recorrido las calles de Cádiz. Pero será a partir de ese año cuando tengamos conocimiento preciso de esos grupos.

También en ese año de 1884 aparece en Diario de Cádiz la primera crítica sobre la calidad de las agrupaciones, destacando a la comparsa Las Manolas (en la foto) sobre las demás.

Otro suceso importante va a ocurrir en ese mismo año. Finalizado el Carnaval, el dueño del Café cantante 'Las Filipinas', situado en la calle Cristóbal Colón número 17, contrata a las comparsas Las Viejas Ricas y Las Manolas para que ofrezcan su repertorio.

Creemos que se trata de una de las primeras actuaciones de una comparsa fuera del Carnaval. El espectáculo de Viejas Ricas y Manolas aparecen anunciado en el Diario como 'Cante andaluz', lo que vendría a confirmar la relación con el flamenco estudiada con acierto por Javier Osuna.

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