La inflación se frena tras siete meses consecutivos de subidas

  • El IPC se situó en abril en el 4,2%, a pesar de crecer un 1,2% en un mes · Leche, huevos y pan son los artículos que más se encarecieron en la tasa interanual

Más paro, mayor morosidad, peores previsiones de crecimiento, desacelaración económica... Tras una auténtica inundación de datos negativos, el Gobierno puede tomar un poco de aire gracias a la inflación, la eterna asignatura pendiente de la economía española. Por primera vez en siete meses, el IPC rompió su senda ascendente el pasado mes de abril y se situó en el 4,2%, tres décimas menos que en marzo. El vicepresidente segundo del Ejecutivo y ministro de Economía, Pedro Solbes, pudo así sacar pecho para presumir de que por fin se ha cumplido una de sus previsiones: la contención de los precios a partir del segundo trimestre del año.

La clave de este descenso radica en los combustibles, que crecieron a un ritmo más moderado, aunque su tasa aumentó por encima del 6,7%, algo menos que en abril de 2007. Pero hasta el más optimista percibe que el IPC está lejos de su escenario ideal, y se mantiene obstinadamente a ocho décimas de la media europea. "Una inflación por encima del 4% es necesariamente una mala inflación", reconoció Solbes.

A este dato hay que agregar que la tasa acumulada desde enero asciende al 1,5% cuando el pacto de estabilidad del euro impone un máximo del 2% anual. En otras palabras, en apenas cuatro meses, el IPC español ya se ha comido tres cuartas partes de su propio crédito y suma su sexto consecutivo por encima del 4%. Pero teniendo en cuenta que España nunca cumplió este requisito cuando la economía iba con el viento a favor, sería extraño que lo hiciese en un contexto de desaceleración.

Estos pequeños detalles no son óbice para que el Gobierno perciba "detalles positivos" a la par que considera que "España está un poquito mejor". Es más, Solbes apuntó que la inflación seguirá moderándose hasta el 3% a finales de año "si no hay sorpresas adicionales" como incrementos del petróleo o cereales.

El éxito estadístico tampoco oculta el encarecimiento de productos básicos que no hace sino profundizar el roto de los bolsillos de los consumidores. El producto que más se encareció desde abril de 2007 es la leche, con un alza acumulada del 25,9%, aunque su situación tiende a normalizarse ya que es ahora casi un 3% más barata que a comienzos de año. A continuación se sitúan huevos, frutas frescas y pan, un 12,3%, 11,8% y 11,1% más caros, respectivamente. En comparación con el mes de marzo, las subidas más importantes se centran en vestido y calzado, que se encarecieron por encima del 10% debido al fin de las rebajas y al inicio de la temporada primavera-verano.

El IPC andaluz se movió en un baremo similar al nacional, con un descenso de dos décimas hasta el 4,3%. Al igual que ocurre con los datos del desempleo, Almería es la provincia con peores registros en términos interanuales, con una inflación acumulada del 4,8%, mientras que la población donde menos creció el IPC fue Granada, que presentó un 4,0%.

Alimentos y transporte fueron los productos más inflacionistas en la comunidad, al presentar una tasa acumulada del 6,5%. El capítulo de vivienda, que no se refiere a los precios de compra sino a los gastos que acarrea su mantenimiento como electricidad o gas, también aumentó por encima del 6%. Respecto al mes anterior, calzado y vestido fueron los apartados que más se encarecieron en Andalucía (+9,8%), por las mismas razones que en el cómputo nacional, mientras que el campo del ocio y la cultura fue el que más se abarató (-1,4%) por el descenso de los viajes organizados tras el fin de la Semana Santa.

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