El futuro de la telefonía móvil pasa por el 'boom' de internet en los terminales

  • Los dispositivos y las tecnologías ya permiten la navegación por la red, pero las altas tarifas de las operadoras frenan a los consumidores · El 20% de los usuarios admiten que sustituirán la conexión fija por la móvil

20%

El móvil empezó engullendo al teléfono fijo y luego pasó a desplazar a cámaras de fotos, reproductores de música e incluso de vídeo. Ahora, el objetivo son los ordenadores. La idea es hacer converger el PC con el móvil para, sobre todo, aprovechar el potencial que ofrece internet.

Las operadoras y los fabricantes lo tienen claro. El futuro de esta industria pasa por impulsar los servicios on line, un negocio que alcanzará cifras multimillonarias. Las previsiones apuntan a que internet multiplicará por 100 el tráfico a través del móvil de aquí a 2015. Para ese año, de los 5.000 millones de usuarios que habrá en todo el mundo, 4.000 ya utilizarán banda ancha, según los cálculos de Nokia.

Actualmente, la voz y los mensajes de texto (sms) siguen constituyendo la principal fuente de ingresos de las operadoras, por lo que el reto para los próximos años será promocionar un uso cada vez más masivo de los servicios de entretenimiento e información que ofrece internet.

Si bien es cierto que cada vez son más los que disfrutan de banda ancha en su dispositivo, también lo es que este segmento no acaba de experimentar la explosión deseada por la industria. ¿Qué es lo que ocurre? Este año, una vez más, el objetivo de la principal cita mundial de la telefonía móvil -el Mobile World Congress de Barcelona, celebrado entre el 11 y el 14 de febrero- ha sido, como el anterior, lograr que la gente ponga internet en su terminal.

Ya está lista la tecnología -redes de tercera e incluso cuarta generación- y los terminales -los contenidos web han sido adaptados a las características del dispositivo para lograr una óptima navegación-, pero los consumidores no terminan de lanzarse a las bondades de la red en el móvil. Los principales frenos están identificados: las tarifas demasiado elevadas y poco transparentes, y la falta de velocidad. "El desconocimiento de la tarificación por parte del usuario hace que éste no confíe en los nuevos servicios; las compañías se han dado cuenta y están reaccionando con el lanzamiento de tarifas planas para la navegación, que serán cada vez más populares", indican los expertos.

Otro de los obstáculos a la extensión de internet en el móvil, según el consejero delegado del Grupo Vodafone, Arun Sarin, es que existen demasiados sistemas operativos -más de 30-, que tienden a confundir a la gente, además de crear verdaderos problemas a los fabricantes de aplicaciones, que no saben en cuál basarse para hacer sus productos.

A pesar de las rémoras, el futuro no pinta nada mal para este negocio. En este momento, uno de cada cinco españoles ya navega por la web desde su receptor, según un estudio de la multinacional de contenidos para móvil Buongiorno, pero de cara a medio plazo, el 20 por ciento de los internautas reconoce estar dispuesto a sustituir la conexión fija a internet por el acceso desde su teléfono móvil.

Las aplicaciones con mayor potencial son, sin duda, las redes sociales; es decir, aquéllas que permiten compartir contenidos generados por los propios usuarios, tales como fotografías, música, vídeos... Según datos de Nokia, el 20 por ciento del tráfico de internet ya lo concentran espacios como Youtube, MySpace, Facebook o Second Life. Otra de las aplicaciones que llenarán los terminales serán las basadas en la tecnología GPS. Nokia abandera estos desarrollos, aunque otros fabricantes como Samsung o LG, e incluso operadoras como Movistar y Vodafone también se han apresurado a incorporar sistemas de geolocalización en sus móviles que faciliten la vida al usuario.

La televisión será, asimismo, otra de las estrellas del móvil, una tecnología que despegará pronto entre los consumidores una vez que se hayan solventado los problemas que la acechan. Y es que, si hace un año se anunció a bombo y platillo su lanzamiento inminente, doce meses después aún no es una realidad. La necesidad de aprobar la regulación y de convocar un concurso para su explotación está retrasando su introducción. Ahora los plazos apuntan a abril de 2010.

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