La empresa denuncia que la rigidez burocrática castiga la eficiencia

  • La mayoría de los cien primeros 'espadas' de la empresa española reclaman otra reforma laboral y cambios en el marco tributario, según una encuesta de PwC

Los altos ejecutivos de las empresas españolas comsideran que existe demasiada burocracia y estiman que la lentitud de la Administración española hace que tengamos una desventaja competitiva en los aspectos regulatorios respecto a los países de nuestro entorno. En concreto, seis de cada diez directivos piensan que el Gobierno no ha reducido la carga burocrática sobre las empresas en los últimos años, según revela la primera Encuesta de Alta Dirección en España elaborada por PricewaterhouseCoopers (PwC).

El estudio incluye la opinión de un centenar de presidentes y consejeros delegados de compañías como BBVA, Grupo Santander, Telefónica, Repsol YPF, Gas Natural, La Caixa, Abertis, Ferrovial, Abengoa y Grupo Agbar, entre otras.

Los altos ejecutivos españoles reconocen en la encuesta que tienen muy en cuenta el marco regulatorio a la hora de tomar una decisión de negocio y consideran esencial que ese entorno regulatorio sea "predecible". Más de un 80% de los encuestados cree que la regulación desempeña "en gran medida" un papel trascendente en las decisiones comerciales y la mayoría de ellos opina que debería imprimirse una mayor velocidad en la implantación y ejecución de los procesos administrativos. Un nivel de disconformidad significativamente superior al mostrado por sus homólogos europeos.

La Encuesta que PwC ha realizado entre presidentes y consejeros delegados de un centenar de grandes compañías españolas revela otra de las principales inquietudes de la clase empresarial: la necesidad de reformas en el mercado de trabajo y en el marco fiscal para mejorar la competitividad de los productos españoles.

Un 62% de los encuestados cree que la reforma más urgente es la del mercado laboral, en aspectos como la flexibilidad en las relaciones laborales, la contratación y la negociación colectiva. Y uno de cada tres altos directivos españoles propone la reforma fiscal como la segunda mayor preocupación, por delante de la reforma del sistema educativo y la legislación medioambiental.

La mayoría de los altos directivos españoles cree, además, que el Gobierno debería fomentar la convergencia fiscal y de los marcos regulatorios a nivel global, ya que la divergencia normativa representa una barrera para la expansión internacional de los negocios. La alta dirección española no cree, sin embargo, que el marco regulatorio aprobado por el Gobierno dé por sentado que las empresas actúan sin integridad, una cuestión que preocupa, en mucha mayor medida, en otras áreas mundiales como Estados Unidos.

La Encuesta de Alta Dirección de PwC, elaborada entre noviembre y abril, también ofrece la opinión de los máximos directivos empresariales españoles sobre algunos otros temas que van a definir el éxito de las empresas en el futuro inmediato. Entre otros aspectos, los ejecutivos mantienen un moderado optimismo respecto al crecimiento de sus empresas en el medio y largo plazo, unas perspectivas favorables que pasan, a juicio de los encuestados, por invertir en innovación tanto en productos como en nuevas estrategias empresariales, en mejorar la eficiencia y en las tareas de valor añadido que permitan diferenciarse, en mayor medida, de la competencia.

Los empresarios continúan reconociendo la importancia estratégica de la internacionalización, pero con las necesarias cautelas. Alfredo Sáenz, consejero delegado de Grupo Santander, señala, por ejemplo, en el informe que "se ha abierto una gran oportunidad con, la globalidad, y la apuesta es clara hacia la internacionalización. El dilema es saber a qué velocidad y hacia qué oportunidades. Ahora no es momento de tomar grandes riesgos y adquisiciones, ya que el mercado está en un momento que pide prudencia, sin altos riesgos de ejecución".

Los empresarios también ponen de manifiesto su compromiso con la lucha contra el cambio climático, ya que un 56% de los encuestados afirman que su empresa invierte recursos significativos para abordar los riesgos y oportunidades del calentamiento global. Sin embargo, su principal preocupación es el talento: casi el 90% de los directivos están de acuerdo en que la gestión del capital humano es una prioridad estratégica, y seis de cada diez que se debe mejorar la captación, motivación y el desarrollo de los profesionales.

Sólo el 54% de los altos directivos encuestados creen que, en la actualidad, los departamentos de Recursos Humanos están preparados para emprender los cambios necesarios para competir en el mercado de captación y fidelización del talento. Un grado de confianza bajo que, aún y todo, es superior al ofrecido por sus homólogos a nivel europeo.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios