El crecimiento pierde fuelle y sufre su mayor frenazo desde el año 1995

  • El PIB aumentó un 2,7% en el primer trimestre, 8 décimas menos que en el anterior · Las promotoras estiman que la banca necesita 40.000 millones de liquidez y piden auxilio en vez de "parchecillos"

La alegría por el recorte de la inflación sólo le ha durado un día al Gobierno. La senda descendente iniciada por la economía española a mediados de 2007 se agudizó en el primer trimestre de 2008, al registrar un crecimiento del 2,7%, ocho décimas menos al registrado en el anterior y 1,4 puntos inferior al del mismo periodo de 2007. El dato es incluso peor que el previsto por el Banco de España (2,8%) y supone que el aumento intertrimestral del Producto Interior Bruto sólo fue del 0,3%, el peor desde el tercer trimestre de 1995. El INE explicó que la caída del crecimiento es "consecuencia de una menor contribución de la demanda nacional que sólo fue parcialmente compensada por una aportación menos negativa del sector exterior".

A la luz de estos datos, el vicepresidente segundo del Gobierno, Pedro Solbes, reconoció ayer que se está produciendo una "desaceleración clara y se puede decir que profunda" respecto a los meses anteriores. La tesis de Solbes fue compartida tanto por los analistas como por los principales partidos políticos, que fueron algo más pesimistas y pusieron en duda la posibilidad de alcanzar la última previsión del Gobierno del 2,3% para el conjunto de 2008.

La desaceleración pesa especialmente en el otrora boyante sector inmobiliario, que ayer se dejó un nuevo cadáver en la cuneta. Don Piso, que emplea a 430 personas, anunció un Expediente de Regulación de Empleo que afectará a sus 120 sucursales propias y que podría suponer el despido de 350 trabajadores.

Y las dificultades también afectan a los bancos, que no tienen liquidez suficiente para mantener el ritmo de concesión de préstamos hipotecarios. La necesidad de liquidez del sistema crediticio español ascenderá a 40.000 millones de euros en 2008, según Pedro Pérez, secretario general del G-14 -el grupo de las grandes inmobiliarias españolas-. Pérez reiteró al Gobierno que intervenga más allá de "parchecillos" y señaló que el valor de los títulos con respaldo hipotecario -que aportan liquidez al sistema para seguir concendiendo créditos- que vencen en 2008 asciende a 80.000 millones de euros, de los que hasta ahora se han renovado 20.000 millones. Si no cambia la tendencia, las pérdidas en términos de liquidez ascenderían a 40.000 millones a final de año, el cuádruple de las estimaciones del Gobierno. La solución, a su juicio, pasa por la deuda pública, con la esperanza de que España siga el ejemplo de Reino Unido y permita intercambiar títulos crediticios "de calidad" por este tipo de bonos.

Pérez anticipó también que la situación podría suponer la pérdida de 250.000 empleos. En este sentido, el presidente de la Asociación de Promotores y Constructores de España, Guillermo Chicote, alertó de "verdaderas sorpresas" a partir de 2009 en materia laboral tras su primera reunión con la ministra de Vivienda, Beatriz Corredor, de la que no salieron "contentos" ni "esperanzados". Chicote repitió la propuesta de crear una nueva categoría de vivienda a caballo entre la libre y la de protección oficial con la garantía de que el tipo de interés aplicable en su compra no supere el designado para la VPO -actualmente del 5,09%- durante los cinco primeros años, y que el Estado subvencione el diferencial que exista en cada momento o facilite un seguro para cubrirlo.

Por su parte, Corredor aseguró que el Ejecutivo defiende una reestructuración natural en un escenario de descenso en los precios de las viviendas, que en algunos casos ya cuestan hasta un 30% menos que hace un año, según la Unión de Créditos Inmobiliarios. La ministra aclaró que los fondos públicos estarán dedicados de forma "única y prioritaria" a facilitar el acceso a una vivienda digna a ciudadanos "con dificultades para hacerlo".

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