La confianza del consumidor se desploma y anticipa un intenso recorte del gasto

  • Las malas expectativas sobre el empleo llevan la confianza en julio a mínimos históricos

La subida de la inflación, el aumento del paro y la desaceleración económica internacional siguen hundiendo la confianza del consumidor, acuciada en julio por el incremento de los tipos de interés llevado a cabo por el Banco Central Europeo -hasta el 4,25%-. Así, el indicador de confianza del consumidor que elabora el Instituto de Crédito Oficial (ICO) volvió a caer a mínimos históricos por cuarto mes consecutivo. Retrocedió 5,4 puntos, hasta los 46,3 -su registro más bajo desde que comenzó a publicarse en 2004-, y en los últimos doce meses ha caído un 50%. En julio sólo mejoró la percepción sobre la economía doméstica, mientras que las expectativas sobre empleo fueron las que más retrocedieron.

Esta creciente desconfianza afecta al consumo en un contexto en que, desde el Gobierno, ya no se descarta alcanzar incluso niveles de recesión en los próximos meses. Así, el ICO estima que esta nueva caída de la confianza refleja "la incertidumbre generalizada" y anticipa "una importante moderación del consumo privado en los próximos meses".

El índice de confianza del ICO se obtiene de la media de dos indicadores: el de situación actual y el de expectativas. El primero ha bajado 4,1 puntos, hasta los 32,8, porque los consumidores creen que ha empeorado la situación del mercado laboral y de la economía española en los últimos seis meses, si bien creen que la situación económica del hogar es ligeramente mejor.

La situación económica familiar sigue siendo lo mejor valorado, aunque en el indicador parcial y la evolución reciente de la economía es el que peor opinión merece a los consumidores.

Las expectativas de los consumidores para los próximos seis meses también han retrocedido -este indicador baja 6,7 puntos, hasta los 59,8- debido a la percepción del empleo, seguida de la de la situación económica del país y la economía familiar.

Por otro lado, los consumidores han mostrado unas expectativas inflacionistas menores que el mes anterior, al tiempo que han aumentado sus expectativas de nuevas subidas de los tipos de interés y se han reducido las relativas a sus posibilidades de ahorro y de compra de bienes de consumo duradero para el próximo año.

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