"A las cajas aún les queda mucho que avanzar en profesionalidad"

  • Reconoce que el modelo de gestión del sector ha mejorado en Andalucía, pero hace un llamamiento para que trabajen por la eficiencia y la rentabilidad económica y social

Íñigo Vicente acaba de recoger el testigo de Javier Rosaleny al frente de la Federación de Servicios Financieros y Administrativos de CCOO (Comfia) en Andalucía, y lo ha hecho con unos objetivos de gestión muy claros.

-¿Con qué retos asume el cargo?

-Pues tengo dos prioritarios: convertir al sindicato en un referente en responsabilidad social corporativa y fomentar el empoderamiento; se trata de trabajar no sólo por la igualdad entre hombres y mujeres, sino también por que éstas puedan aspirar a puestos de responsabilidad. La banca se está feminizando a pasos agigantados y queremos contribuir a la asunción de altos puestos por parte de las mujeres.

-¿Y en torno a qué ejes de actuación girará su trabajo?

-La formación, la extensión del sindicato más allá de los sectores tradicionales en los que ya está fuertemente consolidado, y la renovación generacional; queremos seducir a los jóvenes afiliados para que sean delegados y sustituyan a los compañeros que se están prejubilando.

-¿Están bien representados los sindicatos en las entidades financieras que operan en Andalucía?

-Sí. En nuestro caso, además, hay un alto nivel de penetración, con más de 15 puntos de diferencia sobre el segundo sindicato.

-¿Son óptimas las condiciones laborales que se dan en ellas?

-En general, sí. El sector de las cajas de ahorros tiene una amplia variedad de acuerdos por encima de convenio, con condiciones bastante positivas. En banca, es menos habitual y, aunque también las hay, suelen ser fruto de negociaciones individuales o de decisiones unilaterales de la entidad en cuestión.

-¿Qué opina de su gestión?

-Es un sector muy sólido, gracias, en gran parte, a la doble tutela que ejercen la Consejería de Economía de la Junta y el Banco de España. En las cajas de ahorros y las rurales también destacaría la importancia de que en sus órganos de gobierno haya representación de los trabajadores y la sociedad.

-¿Coincide con los que dicen que las cajas de ahorros andaluzas están muy politizada?

-Las cajas deben ser noticia por sus resultados económicos, no por cuestiones ajenas a eso. Cuando surgió la primera polémica entre partidos sobre el proyecto de la caja única, en 1999, nosotros abogamos por hacer un ejercicio de normalización de la imagen pública de las cajas, y esa normalización se ha producido en buena medida.

-¿Pero, las ve politizadas?

-En Andalucía se ha avanzado hacia un modelo de gestión profesional, pero aún queda mucho camino por recorrer. En los órganos de gobierno es lógico y legítimo que haya representación de los partidos según su peso en la sociedad; la dirección de la entidad, sin embargo, debe moverse ajena a los intereses políticos, apostar por la eficiencia y la rentabilidad económica y social y contratar a gestores profesionales.

-Hay quien piensa que la solución está en privatizarlas...

-Si se optara por eso, el sector financiero se concentraría en cuatro o cinco entidades, con los bancos comprando cajas de ahorros. Se configuraría un oligopolio financiero, con los perjuicios que ello conllevaría para los consumidores.

-¿Les darían más independencia las cuotas participativas?

-Hay otras fórmulas para captar recursos; con las cuotas se corre el riesgo de que terminen funcionando como acciones y habiliten a sus propietarios para entrar en los órganos de gobierno, de modo que éstos dejarían de ser una representación de la sociedad y cambiaría la naturaleza de esas entidades. En caso de que las cajas andaluzas decidan emitir cuotas, lo miraremos con lupa. Por otra parte, hace falta un consenso muy alto en la asamblea para aprobarlas.

-¿Necesita el sistema financiero andaluz pasar por más fusiones?

-Desde 1977 viene CCOO abogando por la integración de los recursos financieros andaluces, a través de figuras como la Federación de Cajas de Ahorros. En cuanto a las fusiones, sólo las apoyaremos si se cumplen tres garantías: económicas, sociales y laborales.

-¿No están perdiendo baza frente a las cajas foráneas?

-Sí. Hay algo que no funciona bien, porque las cajas andaluzas no salen fuera tanto como potencialmente podrían. Deben salir y, teniendo en cuenta la coyuntura actual, quizás lo hagan a partir de 2010.

-¿Ha afectado a la imagen de Cajasol la polémica en torno a la gestión de Bueno Lidón en El Monte?

-La transparencia es síntoma de salud, lo que no es positivo es el amarillismo en el trato de las informaciones y su vinculación a tiempos electorales. El público debe conocer la detección de incidencias en los órganos de gobierno.

-¿Se precipitó Pulido al reestructurar el comité de dirección?

-No. El cambio era coherente con los problemas de integración que habíamos denunciado. Sin embargo, creemos que se ha dado una excesiva concentración en lo relativo a la red comercial, no se han seguido al 100% criterios de independencia al formar el equipo y persisten deficiencias en departamentos como el de recursos humanos.

-¿Qué mejorías serían necesarias en la gestión de Cajasol?

-Necesita avanzar en la integración operativa y cultural, tener muy bien cubiertos los riesgos en inversión crediticia y dinamizar la red comercial. Eso sólo se consigue haciendo que toda la plantilla se sienta partícipe del proyecto, con una cultura común basada en la capacidad y la profesionalidad. Ya no somos El Monte y San Fernando. Somos Cajasol.

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