"Si se apuesta por la innovación, puedes crecer allá donde te implantes"

  • El primer directivo de la filial medioambiental de Abengoa cree que podría cerrarse la compra de una empresa este año · La firma amplía su apuesta en desalación hacia EEUU y Australia

Befesa se ha transformado en el último año en el segundo músculo de negocio más importante para Abengoa justo por detrás de la actividad de ingeniería, que es el origen de la primera compañía industrial de capital andaluz, nacida en 1941. Esta filial, surgida de la compra en 2000 de la empresa vasca del mismo nombre, cotiza en el mercado continuo y se dedica fundamentalmente a cuatro actividades: reciclar residuos de aluminio y acero (donde es el líder europeo); gestionar residuos industriales; construir y explotar infraestructuras hidráulicas y de tratamiento de agua; y diseñar, construir y gestionar desaladoras.

En 2007, tras adquirir la compañía sueca de reutilización de residuos de acero BUS, facturó 769 millones de euros, un 38% más, que han representado el 24% de todos los ingresos de Abengoa en este año. "Pretendemos mantener las tasas de crecimiento sostenido de los últimos años, que han sido de un 20% de media anual", anticipa Javier Molina, presidente de Befesa desde 2000, en una entrevista con este diario.

Pero, ¿cómo encaja Befesa en una empresa dedicada a fabricar biocarburantes o a generar electricidad a gran escala a partir del sol? "Befesa realiza una actividad limpia, sostenible y necesaria. Es cierto que nuestra materia prima es más sucia que la que utilizan otras áreas pero, por ejemplo, más de la mitad del volumen de residuos que tratamos se recicla con claros efectos ambientales: evitamos la emisión de un millón de toneladas de residuos a la atmósfera", explica el directivo sevillano.

Además, la firma trabaja con sus clientes -entre ellos muchas de las empresas ubicadas en los polos industriales de Huelva y Algeciras- "para que reduzcan la generación de residuos y éstos sean reciclables y valorizables".

La visión global de Abengoa es la de que el aumento exponencial de la población mundial genera tres grandes desafíos: escasez de agua; producción de residuos urbanos e industriales; y necesidad y coste de energía. "Y Befesa trabaja en soluciones para dos de esos tres problemas", resume.

A medio plazo, Molina tiene muy claro el devenir de las cuatro grandes áreas de negocio. También se muestra firme al asegurar que no está estudiando diversificar hacia ninguna nueva actividad. "No es una negativa tajante sino que está basada en que tenemos tajo suficiente en las áreas actuales, y zapatero a tus zapatos. Además, si apuestas por la innovación siempre hay capacidad de crecer allá donde te implantes".

Al mismo tiempo, y sin desvelar a cuál de las divisiones afectaría, avanza: "Podríamos cerrar alguna compra en este año, aunque no me atrevo a afirmarlo con total seguridad". La propia compañía avanzó en la última junta general de accionistas que está interesada en el mercado de EEUU. Los criterios que evalúa la firma para acometer estas operaciones son, en algunos casos, "la adquisición de una implantación geográfica"; en otros, "nos interesa hacernos con una empresa en su fase de nacimiento y desarrollarla juntos".

Más en detalle, Molina explica que en reciclaje y producción de aluminio secundario "tenemos que consolidar nuestra posición de liderazgo en Europa y ampliar la actividad hacia EEUU". Algo similar a lo que pretende hacer con el tratamiento de residuos de acero: "Tras la compra de BUS somos la primera compañía de este sector en Europa y queremos entrar igualmente en EEUU y Extremo Oriente, tanto con crecimiento orgánico como inorgánico", es decir, tanto por sus propios medios como vía adquisiciones.

En tercer lugar, Befesa pretende consolidar y reforzar la rama de tratamiento de residuos industriales, a través de la cual está presente en la Península Ibérica, Argentina, Chile y Perú. En este campo, uno de sus activos más conocidos en Andalucía es el vertedero de residuos industriales de Nerva (Huelva), que recibe restos de los polos químicos de Huelva y Campo de Gibraltar (Algeciras). "Nos da más alegrías que problemas aunque soy consciente de que realiza una actividad cuestionada". Precisamente esta semana la Consejería de Medio Ambiente le ha concedido la Autorización Ambiental Integrada, con lo que ampliará su vida útil por 30 años, aumentará su superficie en 30 hectáreas.

Junto a todo ello, es la cuarta pata de negocio, la de agua y desalación, "con la que estamos más ilusionados por las posibilidades de crecimiento que ofrece, por la respuesta que hemos recibido y porque nos hemos convertido ya en un referente en desalinización". "Aquí estamos siendo muy ambiciosos y definimos cuatro áreas geográficas estratégicas".

Se trata, en primer lugar, de España, donde Befesa ha participado en la construcción de las desaladoras de Carboneras (Almería), El Atabal (Málaga) o Cartagena (Murcia) y está haciendo lo mismo con la del Bajo Almanzora (Almería), en alianza con FCC. En segundo lugar se sitúa el Magreb, en concreto en Argelia, "de donde más y mejores noticias estamos recibiendo". La compañía se ha adjudicado cuatro proyectos en este país -tres de ellas en UTE con Sacyr y ACS y el último recientemente y en solitario-. "El Gobierno argelino, tras visitar Carboneras hace años, es uno de los que más avanzado tiene su plan de desalación".

Las otras dos zonas clave son China y la India, en donde tiene sendos proyectos para construir y gestionar desalinizadoras. "En la India hemos abierto además una oficina comercial y una ingeniería para abordar desde allí otras zonas del sureste asiático".

Junto a ello, Befesa aspira a los otros tres grandes polos del negocio mundial de este sector: EEUU, "donde tenemos presencia comercial, estudiamos distintas oportunidades y quizá tengamos buenas noticias en breve"; Australia, tras la reciente inauguración de una oficina comercial en Sidney; y Abu Dhabi. Las monarquías petroleras de Oriente Próximo nadan en recursos económicos y energía (las plantas desaladoras exigen altas inversiones y son grandes consumidoras de electricidad) pero sufren escasez de agua.

Con esta definida y ambiciosa estrategia, Befesa ha recibido el respaldo del mercado. Molina resalta que la acción se ha revalorizado un 27% desde enero -desde 20,2 euros hasta los 25,7 de ayer-, "uno de los tres mejores registros del mercado continuo".

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