Reciclaje de investigaciones

  • La 'spin-off' Konectia se nutre de patentes de la Universidad de Cádiz para poner en valor los logros científicos y divulgar los saberes derivados de estos estudios

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Los proyectos de investigación que se desarrollan en las universidades, en muchas ocasiones, quedan relegados a armarios en los que se vuelven obsoletos sin que nadie les saque provecho. Konectia es una empresa de base tecnológica (EBT), procedente de la Universidad de Cádiz, que centra su actividad en "la puesta en valor de los logros científicos y el know how -o conocimiento- obtenidos a partir de las averiguaciones de los expertos de estos centros de investigación", afirma David Chinchilla, director gerente de Konectia.

La creación de esta EBT -spin off en su denominación en inglés- rondaba la mente de sus seis socios fundadores, integrantes de los grupos de investigación de Alelopatía y Reactores Biológicos y Enzimáticos de la UCA, que habían trabajado estrechamente en proyectos de I+D y consideraban acertada la idea de constituir una compañía que sacase rendimiento a las patentes generadas en la universidad. La obtención, en 2006, del primer premio en el concurso Ideas de Creación de Empresas de Base Tecnológica que promocionan el Ayuntamiento de Jerez de la Frontera y la universidad gaditana fue lo que los impulsó a iniciar los trámites necesarios para fundar Konectia.

Para Chinchilla, "Konectia es una empresa peculiar porque no se dedica a vender un producto definido, sino que sigue varias líneas de negocio que no hacen otra cosa que vincular la universidad con el mundo empresarial en sus diferentes ámbitos". Actualmente, esta entidad gestiona ocho patentes procedentes de la UCA que les permite discurrir por tres vertientes empresariales.

La primera se centra en el control de emisiones de ácido sulfhídrico. Para la eliminación de este ácido inorgánico, presente en las industrias tecnológicas, la EBT gaditana recurre a diferentes técnicas que proporcionan un resultado eficaz eliminando el ácido de un modo limpio y renovable.

La segunda línea de actuación se orienta a la fabricación de herbicidas de segunda generación para los que emplean productos de origen natural.

La última vertiente es la más reciente en la empresa. Se trata de un sistema de localización de termitas a través de vibraciones. El director gerente de Konectia apuesta férreamente por este procedimiento ya que, según explica, "otorgará una alta rentabilidad a la empresa puesto que es capaz de detectar, mediante la instalación de sensores, la presencia del insecto". Por ahora, los integrantes de la EBT están realizando trabajos de I+D para perfeccionar la tecnología de esta patente de la universidad de Cádiz. David Chinchilla prevé que "en un año y medio este servicio esté disponible" entre los ofrecidos por esta spin off.

El emblema de Konectia, Del conocimiento a la práctica, tiene su reflejo más fiel en los cursos de formación específica de alto nivel que ofrece. Es en este aspecto en el que se manifiesta con mayor fuerza su vinculación con los centros de enseñanza superior de los que bebe esta joven compañía. Su próximo proyecto consistirá en instruir a los empleados de la sanroqueña planta de biodiésel de la multinacional Abengoa.

El pasado 28 de mayo, la empresa gaditana fue galardonada con el Premio Emprendedor XXI 2008 en la capital andaluza. Esta distinción tiene como objetivo identificar a las empresas innovadoras y reconocer socialmente su labor. David Chinchilla dice haber acogido el galardón con "el entusiasmo, el orgullo y la responsabilidad que acarrea que la EBT sea considerada una de las más prometedoras".

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