Palma del río

Naranpalma ha vendido este año por internet 100.000 kilos de cítricos

  • La empresa, con sede en la ciudad de la Vega del Guadalquivir, ha superado este año los 100.000 kilogramos de cítricos comercializados a través de la red

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Lo que surgió hace tres años como una aventura -la venta de naranjas por internet- se ha convertido en un negocio con un volumen de ventas destacado. Naranpalma, con sede en la ciudad de la Vega del Guadalquivir, ha superado este año los 100.000 kilogramos de cítricos comercializados a través de la red, que se han repartido en los casi 2.000 clientes con los que cuentan en la actualidad. El responsable de comunicación de esta firma de Palma del Río, Simón Egea, señaló a El Día que "estamos muy satisfechos" con los resultados de esta segunda campaña de ventas, "puesto que casi hemos duplicado las ventas".

Egea apuntó que el 60% de sus clientes viven en la comunidad de Madrid y en la zona del Cantábrico y que, mayoritariamente, se trata de parejas jóvenes, menores de 40 años y con uno o dos hijos. La empresa suministra naranjas fresca de la Vega del Guadalquivir en envases de 10, 15 y 20 kilos, "si bien es el de 20 el más aceptado, puesto que solemos mandar pedidos por ese peso a nuestros clientes con una asiduidad de unas dos semanas", indicó el dirigente.

En cuanto al éxito de esta iniciativa empresarial, Simón Egea insistió en que "el secreto" ha estado en "la confianza que hemos transmitido a los clientes, puesto que desde el principio les mandábamos el producto sin cobrar", para demostrar que la calidad de la que la empresa hace gala "es real".

Otras de las actividades que ha iniciado Naranpalma esta temporada es la prestación de servicios turísticos, "con los que queremos añadir valor a las explotaciones agrícolas, promocionando visitas especializadas a cortijos tradicionales, huertas y espacios de especial interés para los visitantes". La primera de las visitas se realiza precisamente hoy con un grupo de 30 holandeses. Consistirá fundamentalmente en el recorrido por un cortijo tradicional -Sotogordo- que se empezó a construir en 1925 como dehesa y que hoy, "gracias a nuevos sistemas de riego, es una de las más modernas explotaciones de cítricos", en la que se trabaja con una variedad de pomelos, siete de mandarinas y clementinas y nueve de naranjas.

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