Lombardero acuerda con Cajasol su salida definitiva de la entidad

  • La caja agrupa sus participadas en la nueva Corporación Empresarial, que no descarta compras fuera de Andalucía

Cajasol y María Luisa Lombardero pusieron fin ayer, de forma oficial, a la relación laboral que un día convirtió a ésta en la primera directora general de una caja de ahorros española. Licenciada en Ciencias Económicas por la Complutense, en junio de 2004 se erigió en el fichaje estrella de El Monte. Eran tiempos en los que aún no había culminado la fusión con Caja San Fernando, un proceso que no echaría a andar hasta mayo de 2007. En abril de este año, casi cuatro después de su incorporación a la entidad, Lombardero salió de la primera línea directiva de Cajasol cuando su presidente, Antonio Pulido, decidió reestructurar su cúpula, que se redujo de 21 miembros a sólo 12. La caja justificó los cambios en la necesidad de dotar al organigrama de "más eficiencia" y "agilidad" en el proceso de toma de decisiones.

En los últimos tres meses, María Luisa Lombardero ha continuado ligada a Cajasol, donde ha ejercido como asesora del presidente, aunque eran numerosas las fuentes que apuntaban que su salida de la entidad estaba cercana. La consultora contratada para el proceso de reestructuración de la caja tras la fusión aseguraba que sus funciones como directora general gerente se solapaban con las de Rafael López-Tarruella, también director general, el hombre que, proveniente de la Rural del Sur, había reemplazado a José María Ramírez Loma. Una nota emitida ayer por Cajasol confirmaba que Pulido informó al consejo de la entidad, reunido en Huelva, del "acuerdo que ha alcanzado la caja con Maria Luisa Lombardero para la finalización de su relación laboral con Cajasol", además de agradecerle su "importante labor".

En el primer consejo celebrado fuera de su sede social, Cajasol acordó también la reestructuración del grupo empresarial de la entidad, que pasará a denominarse Corporación Empresarial Cajasol. Dentro de esa remodelación, se aprobó la fusión de las matrices que aglutinaban a las empresas participadas del sector inmobiliario, que ahora se denominan Cajasol Inversiones Inmobiliarias.

Entre los objetivos de esa reorganización se encuentra proyectar la capacidad inversora de la nueva Corporación fuera de Andalucía, por lo que no se descartan compras o adquisiciones en el resto de España. Cajasol se convierte así en uno de los principales conglomerados empresariales andaluces, con una inversión próxima a los mil millones repartida entre más de 220 empresas que generan más de 17.500 empleos.

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