El Gobierno plantea una concertación 'exprés' para hacer frente a la crisis

  • Zapatero se pone al frente de una agenda que busca frenar la desaceleración, en un contexto de máxima "austeridad" presupuestaria · Responde al Banco de España que el sistema de pensiones es "sólido"

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El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y los agentes sociales -patronal y sindicatos- se han dado un mes para establecer la hoja de ruta del diálogo social que, en esta legislatura, estará marcado por la desaceleración económica. En la que Zapatero calificó ayer como primera "gran reunión" del diálogo social, los presidentes de la CEOE y de Cepyme, Gerardo Díaz Ferrán y Jesús Bárcenas, y los secretarios generales de CCOO y UGT, José María Fidalgo y Cándido Méndez, transmitieron su voluntad de cerrar acuerdos, pese a las "importantes" dificultades económicas por las que pasa el país.

El encuentro, al que también asistieron los ministros de Economía (Pedro Solbes), Trabajo (Celestino Corbacho), Industria (Miguel Sebastián) e Igualdad (Bibiana Aído), fue la antesala de un diálogo social bien distinto al de 2004. Y no sólo por la coyuntura económica, sino también porque el presidente del Ejecutivo se encargará de su coordinación (avisando de que habrá "austeridad presupuestaria" en 2009) y porque no se ha pactado una declaración oficial conjunta.

Tras la reunión, Zapatero anunció el compromiso de aprobar, antes del 31 de julio, el documento en el que se detallarán las medidas y los asuntos a abordar durante la presente legislatura, y manifestó la "firme voluntad" del Gobierno de construir un diálogo social "reforzado", que se adapte a la situación actual. Asimismo, subrayó que no adoptará ninguna iniciativa que afecte a empresarios o trabajadores sin el consenso de los interlocutores sociales.

En este sentido, recordó que en la pasada legislatura el diálogo social permitió alcanzar "importantes" acuerdos, y explicó que en esta ocasión se abordarán aspectos relacionados con la agilización de la creación de empleo, la solidez de la Seguridad Social, el desarrollo del Pacto de Toledo, reformas de la Formación Profesional y apoyo a las empresas.

A juicio de Cándido Méndez, el hecho de que Zapatero haya asumido la coordinación de la agenda que se aprobará en julio ratifica la trascendencia del diálogo social y "agranda su valor" en esta situación de dificultad económica, "que es creciente y no se puede minusvalorar". No obstante, tanto él como su homólogo en CCOO incidieron en que no deben ser los trabajadores los que paguen la crisis. José María Fidalgo agregó, a este respecto, que los sindicatos velarán por que los "sacrificios" se repartan de manera equitativa y justa.

Los presidentes de la CEOE y Cepyme también valoraron el papel del diálogo social, y la primera de estas patronales pidió la contención del gasto público en 2009, a la vista de que la desaceleración será "más rápida, más profunda y más duradera" de lo previsto.

Por otra parte, el presisdente del Gobierno aprovechó su comparecencia para responder a las advertencias del Banco de España, que el martes auguró problemas en las finanzas públicas si no se reforma el sistema de pensiones. José Luis Rodríguez Zapatero dejó claro que dicho sistema es "sólido", lo que "permitirá" subir las pensiones mínimas en esta legislatura. Recordó, además, que la Seguridad Social cuenta con un Fondo de Reserva de 56.000 millones de euros.

En cualquier caso, reconoció que conviene estar "siempre abiertos e introducir reformas" para fortalecer el sistema. De hecho, en septiembre se convocará la comisión no permanente del Pacto de Toledo, que en 1995 hizo varias recomendaciones para garantizar el futuro del sistema y fueron renovadas en la anterior legislatura.

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