El G-4 descarta un plan de incentivos fiscales para sortear la desaceleración

  • El Reino Unido, Alemania, Francia e Italia creen que la economía de la UE, gracias a su fortaleza, no precisa medidas como las anunciadas en EEUU · Exigen más transparencia a las entidades financieras

Las cuatro grandes economías de la Unión Europea (G4) -Alemania, Francia, el Reino Unido e Italia- descartaron ayer de forma categórica aplicar paquetes de incentivos económicos como el anunciado por el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, para tratar de revitalizar la situación económica y levantar el ánimo de los mercados financieros europeos.

Ésta es una de las principales conclusiones de la cumbre que mantuvieron ayer en Londres los jefes de Estado y de Gobierno de los citados países -Ángela Merkel, Nicolas Sarkozy, el anfitrión Gordon Brown y el dimitido Romano Prodi, respectivamente- junto a José Manuel Durao Barroso, presidente de la Comisión Europea.

En opinión de los cuatro países, no existe ninguna necesidad de aplicar ese tipo de medidas porque la economía europea sigue siendo robusta y no hay ninguna situación inquietante, según aseguraron fuentes alemanas tras la reunión. La situación de Estados Unidos "no puede aplicarse al pie de la letra a la UE", según las mismas fuentes y "hay diferencias claras, también en las fórmulas".

Al termino de la reunión en Downing Street, el británico Gordon Brown, subrayó: "La Unión Europea está bien posicionada para afrontar la crisis, aunque deben promoverse medidas que favorezcan la estabilidad". "Pedimos una mayor transparencia para garantizar mercados mejor informados", remachó. Merkel, por su parte, señaló también: "Hay que cerrar las brechas en los mercados financieros". Y el francés Sarkozy añadió que "hay que imponer la transparencia contra el proteccionismo".

Los cuatro mandatarios creen que la respuesta política ha de tener lugar solamente cuando los mercados financieros no puedan actuar. En ese sentido, señalaron que la economía privada es la que tiene ahora la mayor responsabilidad ante la crisis financiera y por ello, exigieron a los bancos que presenten lo antes posible los riesgos que representen sus negocios con los créditos inmobiliarios estadounidenses.

Mirando hacia sí mismos, también reclamaron una mayor cooperación entre estados y se mostraron convencidos de la necesidad de una reforma de las instituciones financieras multilaterales para que puedan reaccionar adecuadamente a futuras crisis globales. Por su parte, y en declaraciones anteriores a la reunión, Durao Barroso abogó por implantar una mayor coordinación entre bancos centrales, reguladores y supervisores de los mercados financieros para evitar futuras crisis internacionales.

Al hilo de las críticas contra las agencias de calificación (rating) de riesgos ya escuchadas tras el estallido de la crisis de las subprime en EEUU, los cuatro líderes europeos estuvieron de acuerdo en que es necesario aumentar la presión contra esas compañías, que evalúan la seguridad de las empresas y de los productos financieros y que jugaron, en definitiva, un importante papel en la actual crisis.

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