Ebro Puleva pone en venta la división de azúcar después de reestructurarla

  • El grupo agroalimentario se desprenderá del único de sus cuatro negocios que cae en ventas y reduce beneficios · Firmas alemanas, como Südzucker, o británicas podrían pujar por la antigua Azucarera

Ebro Puleva, líder agroalimentario español nacido en 2000 de la unión de la histórica Azucarera Ebro y la firma láctea Puleva, va a perder el primero de esos nombres. La compañía presidida por el empresario sevillano Antonio Hernández Callejas anunció ayer que estudia la venta, o escisión para sacarla a Bolsa, de su división azucarera. Las acciones de Ebro se desplomaron ayer un 5,7%, hasta 12,9 euros.

Fuentes cercanas a Ebro señalan que la azucarera alemana Südzucker, que factura 5.706 millones (3.542 por venta de azúcar) y fue accionista del grupo entre 2001 y 2004, podría estar interesado. Otras fuentes apuntan a firmas británicas. El propio Hernández Callejas apuntó ayer justamente que los más interesados podrían ser grupos europeos.

Este área de negocio incluye siete fábricas y un centro de envasado en España y emplea en total a 950 personas fijas y 212 eventuales. El anuncio de venta se produce seis meses después de que se conocieran los planes de reestructuración de la división, derivados de la entrada en vigor este año de la nueva Organización Común del Mercado (OCM) del azúcar, que se ha traducirá en la reducción de la producción en España a la mitad (hasta medio millón de toneladas en 2010) y, en consecuencia, el cierre de tres de esas factorías.

Se trata de la de Guadalcacín (en Jerez de la Frontera, ya clausurada); La Rinconada (Sevilla, que seguirá abierta sólo hasta el fin de la próxima campaña en marzo) y Peñafiel (Valladolid, en la misma situación que La Rinconada). De las cuatro que seguirán abiertas, tres están en Castilla y León y sólo una en Andalucía: la de Guadalete, también en Jerez, en la que se están invirtiendo 30 millones para su modernización.

El negocio de azúcar fue el único de los cuatro en los que opera Ebro Puleva que redujo su facturación en 2007, hasta 653 millones (un 4,8% menos). Además, es el único que ha reducido su beneficio de manera continuada en los tres últimos años. Por ello, analistas y expertos descartaron ayer que la opción pase por escindir y sacar la división a Bolsa, debido al escaso atractivo que tendría para potenciales inversores. Hernández Callejas, que ayer presentó los resultados trimestrales del grupo (ver cuadro), abonó la teoría de la venta al asegurar que los ingresos que obtendría la compañía con esa operación se utilizarían para reforzarse en las otras áreas -arroz, pasta o productos lácteos- bien en Europa o en EEUU.

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