Doñana entra en la era tecnológica

  • Satec ha desplegado una red de 300 sensores que toman el pulso al parque · Cubrir toda la superficie exigirá 7 millones

Sondas, caudalímetros, radares, cámaras... Unos 300 sensores auscultan Doñana a cada segundo y velan por la protección del parque. Conocer lo máximo posible para conservar lo mejor posible. Ésta es la consigna que hay detrás de un innovador proyecto científico-técnico puesto en marcha hace justo un año en el Parque Nacional de Doñana -declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1994-. Financiado por el Ministerio de Educación y Ciencia, con apoyo de la Junta de Andalucía, el programa consiste en el despliegue de una red multisensorial capaz de extraer información acerca de la fauna, la flora, la hidrología y la climatología del parque para ponerla al servicio de los investigadores.

Doñana es, probablemente, uno de los parques nacionales más conocido dentro y fuera de nuestras fronteras, pero también un centro de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), la Estación Biológica de Doñana. Y es en esta Reserva Científica, situada en el corazón del parque y con una extensión aproximada de 10.000 hectáreas -de las 100.000 que lo constituyen-, donde la empresa Satec ha desplegado la infraestructura que permite tomar un pulso continuo al parque.

"El proyecto arrancó en mayo de 2007 y en este año hemos cubierto, gracias a una inversión de 1,6 millones de euros, aproximadamente el 10% de la superficie total; esto es, las zonas estratégicas de mayor interés biológico", explica Gustavo Sánchez, director de Tecnologías de Satec. "Ahora el reto está en conseguir que el Ministerio de Educación y Ciencia dé luz verde a la ampliación de la Infraestructura Tecnológica y Singular (ICTS) de Doñana -nombre específico con el que se conoce al laboratorio tecnológico levantado en el parque-, de modo que se obtenga nueva financiación para continuar el trabajo realizado", añade.

Los planes pasan por extender la red de telecomunicaciones a la mayor superficie posible, al menos el 80% del parque, hito que, según los cálculos de Sánchez, no se conseguiría hasta dentro de dos años. Para ello, eso sí, hará falta una inversión de en torno a 7 millones de euros. Pero, ¿qué se ha hecho hasta ahora y qué falta por hacer?

"Ha sido un trabajo precioso, pero muy delicado, ya que el despliegue -sensores remotos, cables, laboratorio...- se ha tenido que realizar con especial cuidado para evitar impactos negativos en la naturaleza", explica el responsable de Satec, firma encargada de diseñar, desarrollar y mantener la red. "Las estaciones meteorológicas, por ejemplo, funcionan alimentadas con paneles solares para hacer el menor daño posible", añade. Además, había que conocer bien el terreno, puesto que la orografía y la toponimia eran complicadas.

Una vez colocados los sensores -anillas para animales, detectores de movimiento, de temperatura, radares de superficie, cámaras...-, éstos se encargan de recopilar imágenes, sonidos y datos de forma periódica y automática y enviarlos a equipos especializados de almacenamiento local, que a su vez los redistribuyen -bien por fibra óptica o por tecnología sin hilos- hacia los servidores instalados en el laboratorio. "Esta información se criba y se formatea gracias a un programa desarrollado por Satec y se vuelca en la página web creada para tal fin", explica Gustavo Sánchez. Asimismo, también se colocan en la red datos complementarios recopilados de forma manual por un grupo de biólogos a pie de campo -gracias a una PDA.

De cara al futuro inmediato, el director Tecnológico de Satec incide en que los planes pasan por instalar un mayor equipamiento en el parque para ampliar la cobertura de la red, "sobre todo, material puntero internacionalmente", tal como radares costeros, radares armónicos -para el seguimiento de insectos-, grabadoras de sonido -para el de murciélagos y ranas-, sondas de agua para peinar la zona de las marismas, y cámaras más sofisticadas. Otro de los retos de cara al futuro es hacer de acceso público la página web donde se pueden consultar todos los parámetros que se miden en el parque, ya que actualmente sólo son accesibles para los científicos.

"La instalación de Doñana es única en el mundo, no hay ninguna otra con la ambición de cubrir tantos aspectos de seguimiento en un entorno natural; las hay a nivel de fauna, o flora, pero no tan completa", presume Sánchez. Quizá por ello, ha levantado interés internacional. De hecho, un organismo de Brasil ya se ha puesto en contacto con los responsables del proyecto con el objetivo de trasladarlo a una reserva de la biosfera de aquel país.

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