El BCE mantiene los tipos porque los europeos son "infelices" con la inflación

  • Trichet insiste en que la incertidumbre de los mercados y la escalada de los precios obligan a redoblar la "alerta permanente" · Los analistas, pese al discurso, confían en que ceda a los recortes tras el verano

El Banco Central Europeo (BCE) volvió a cumplir ayer con las previsiones y mantuvo los tipos de interés en la Eurozona en el 4%, ajeno a las presiones de los mercados y a la política de recortes continuos de la Reserva Federal de EEUU. De este modo, son ya 11 los meses que acumula la autoridad monetaria sin variar el precio oficial del dinero, y todo apuntan a que, mientras el riesgo inflacionista siga en los niveles actuales, nada hará variar su política, que antepone el control de los precios a las medidas de reactivación económica. No obstante, la rebaja del IPC de la Eurozona en abril, desde el 3,6% al 3,3%, suavizó el mensaje.

Tras la reunión del Consejo de Gobierno del BCE en Atenas, Trichet aseguró que la decisión de mantener los tipos fue "unánime" e insistió en que la entidad está en "una posición de alerta permanente" por el grado "inusualmente alto" de incertidumbre en los mercados financieros. Un escenario que, a su juicio, no pasa desapercibido para los ciudadanos europeos, que "no están felices" por las altas cotas que marca la inflación. A Trichet, sin embargo, se le olvidó decir que los europeos tampoco son felices con unos tipos tan altos, y que es él quien tiene el poder de rebajarlos.

No obstante, lanzó algún mensaje de esperanza. "La economía de la Eurozona mantendrá un crecimiento moderado, pero sostenido porque sus fundamentos son sólidos", destacó Trichet. Y, acto seguido, de nuevo el argumento de la inflación: "Los ciudadanos no están felices con el actual nivel de precios y consideran que la estabilidad es importante. Por eso nos dieron nuestro mandato".

El banquero francés volvió a pronosticar que la inflación armonizada de la Eurozona se mantendrá significativamente por encima del objetivo del 2% en los meses venideros, para moderarse a finales de año. "La tasa de inflación se mantendrá elevada por un prolongado periodo de tiempo, para posteriormente declinar gradualmente. Nuestras valoraciones de los riesgos al alza prevalecen en el medio plazo", declaró.

Tras el discurso de Trichet, los analistas descartan recortes a corto plazo, pero adelantan ya un cambio en la política de la institución a finales de año. Natalia Aguirre, directora de Análisis y Estrategia de Renta 4, apuesta por que la política del BCE se relaje en el último trimestre y eso se traduzca en un recorte de 25 puntos básicos. Desde el Servicio de Estudios de Caja Madrid, Juan Antonio Cabrera también apuesta por una rebaja de tasas e incluso adelanta mayores recortes (hasta 75 puntos) si en el agosto o septiembre la inflación se modera, lo que daría margen al BCE para concederse un respiro.

Por su parte, el Banco de Inglaterra también dejó ayer su principal tasa en el 5% por el temor a las presiones inflacionistas. La institución marca así una pausa en su ciclo de flexibilización, que se tradujo en una rebaja de 25 puntos en el mes de abril tras las efectuadas previamente en diciembre y febrero.

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