El BCE y la Fed ultiman rebajas de tipos ante nuevos signos de desaceleración

  • La entidad que preside Trichet insiste en el riesgo inflacionista, pero reconoce ya un escenario de "alta e inusual incertidumbre" · Bernanke advierte que volverá a actuar si no percibe síntomas de reactivación

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Con sólo unas horas de margen, las dos instituciones monetarias más importantes del planeta, el Banco Central Europeo y la Reserva Federal estadounidense, dibujaron ayer un panorama del escenario de desaceleración económica que, según los analistas financieros, aventura nuevos recortes de tipos. El mensaje coincidió en ambos casos: a falta de signos inminentes de reactivación, los mercados necesitan decisiones urgentes.

A primera hora de la mañana, el BCE publicaba su boletín de febrero, en el que reconoce la existencia de riesgos a la baja para la evolución económica de la Zona Euro motivada por una "incertidumbre inusualmente alta". El análisis responde a que todavía se desconoce el impacto sobre la economía real de "la nueva apreciación de riesgo en los mercados financieros". El banco europeo mantuvo los tipos de interés en el 4 por ciento la semana pasada, aunque los expertos están cada vez más convencidos de que estas advertencias sobre el riesgo de un freno en el crecimiento prepara a los mercados para un próximo recorte del precio del dinero.

Pese a las pistas sobre el futuro, el BCE no pierde de vista una de sus grandes obsesiones para no haber aprobado ya la bajada de tipos: la inflación. El Índice de Precios de Consumo Armonizado (IPCA) alcanzó en enero el 3,2 por ciento, una décima por encima del registrado en noviembre y diciembre, algo que "confirma la continua presión al alza sobre la inflación a corto plazo". Según los pronósticos de la entidad, el IPCA permanecerá "significativamente por encima del 2 por ciento y se moderará sólo de forma gradual a lo largo de 2008". Y, de paso, alerta sobre otros peligros, en especial los relacionados con el incremento desmesurado de los salarios, así como mayores subidas de los precios del petróleo y de productos agrícolas.

El segundo mensaje del día lo lanzaba el presidente de la Reserva Federal de EEUU, Ben Bernanke, quien constató ayer que la economía de su país se ha deteriorado, por lo que actuará "para apoyar el crecimiento", circunstancia que apunta hacia nuevas bajadas de los intereses. En una comparecencia ante el Comité de Banca del Senado junto con el secretario del Tesoro, Henry Paulson, el jefe del banco central estadounidense reconoció que prevé un periodo de "crecimiento lento", aunque seguido por un repunte en la segunda parte del año.

El ministro de Economía, Pedro Solbes, insistió ayer en que "España está preparada para una fase desfavorable de desaceleración que inevitablemente llegaría", aunque auguró "otra fase alcista" que "no tardará en llegar".

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