El BCE y el Banco de España vaticinan un futuro inmediato aún más negro

  • El organismo europeo advierte que los bancos endurecerán sus créditos en la recta final del año · El español afirma que las condiciones "sumamente favorables" de los últimos 15 años no volverán a repetirse

Cuando se cumple un año del estallido de la crisis de las hipotecas subprime, la tormenta financiera que ha acabado expandiéndose desde los mercados de capitales a la economía doméstica continúa acechando con unas previsiones nada halagüeñas. Ayer, sólo un día después de que el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean Claude Trichet, advirtiera que la ralentización está siendo mayor de lo esperado, la entidad anunció que los bancos de la Eurozona endurecerán aún más en el tercer trimestre del año la concesión de crédito a las empresas, tanto grandes como pequeñas.

Por su parte, el Banco de España también reconoció que el proceso de turbulencias está siendo "intenso, costoso y prolongado" y "ha secado la liquidez en numerosos segmentos de los mercados financieros". Así, no es de extrañar que el subgobernador del organismo, José Viñals, asegure que las condiciones "sumamente favorables" que han acompañado al sistema financiero en los últimos 15 años no se repetirán de nuevo. Con toda seguridad, añadió, no volverá la disponibilidad ilimitada de recursos financieros en los mercados internacionales del euro, y el entorno que tendrán que afrontar las entidades será más exigente y de mayor competencia.

Según una encuesta publicada ayer por el BCE y que se realizó entre junio y julio, el endurecimiento de las condiciones para conceder créditos a empresas se produce por el deterioro de las expectativas económicas y es más pronunciado en los préstamos a largo plazo que a corto, lo que afecta de manera especial al tejido empresarial español por su nivel alto de dependencia a la financiación exterior a la que alude el Banco de España.

Sin embargo, el informe del BCE añade que las entidades tienen previsto mantener inalterados los de préstamos hipotecarios, lo que aporta cierto oxígeno al caso de España, donde los promotores vinculan el parón en las ventas de casas a que los bancos han cerrado el grifo de los préstamos tras años de crecimiento desmesurado.

A su vez, los institutos de crédito del área euro observan que la demanda neta de créditos a empresas es negativa por la caída de las operaciones de fusiones y compras, de la reestructuración empresarial y de las necesidades financieras para inversiones fijas. Además, muchas empresas han utilizado financiación interna, lo que señala que tienen unos beneficios robustos.

Por su parte, el Banco de España consideró que las entidades españolas han afrontado las recientes turbulencias financieras desde una posición sólida, aunque les recomendó que busquen nuevos nichos de negocio y acudan más a los mercados mediante emisiones de deuda. Asimismo, Viñals instó a estas entidades a que "ensanchen" sus fuentes de financiación y racionalicen sus estructuras de costes y redes de sucursales mediante una gestión "más ajustada".

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