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Gestión Bancos y compañías refuerzan sus órganos consultivos en la comunidad autónoma

Andalucía gana peso en la toma de decisiones de las grandes empresas

  • Los consejos regionales se han convertido en una eficiente herramienta para acercar la estrategia de negocio al mercado

El crecimiento experimentado por Andalucía en los últimos años le ha valido el reconocimiemto, como mercado estratrégico, de muchas de las grandes compañías y bancos que operan en España. Tanto es así, que se ha convertido prácticamente en la tercera vía natural de desarrollo de esas corporaciones, tras Madrid y Cataluña -los grandes polos económicos del país-. Muestra de ese auge es que ING Direct ha inaugurado esta misma semana en Sevilla la segunda de las dos únicas megaoficinas que tiene activas en el territorio nacional.

Sin embargo, la evidencia más palpable de ese fenómeno ha sido la proliferación de consejos consultivos a la que ha asistido la comunidad autónoma y la renovada proyección de los que ya funcionaban en ella. Paradojas de la economía, estos consejos han venido a localizar la estrategia de sus empresas y a acercarla a la realidad del mercado andaluz, en medio de una globalización feroz de los negocios. Y es que, a veces, la inexistencia de fronteras se traduce en una cierta pérdida de perspectiva sobre las necesidades de las diferentes zonas en las que se trabaja.

Por sus vínculos históricos con Andalucía, Banesto y Endesa fueron las primeras firmas que configuraron un consejo regional en la comunidad, y desde 2004 han engrosado la nómina Telefónica, Iberdrola y el Sabadell. La iniciativa con más solera es la del banco que preside Ana Patricia Botín; no en vano su trayectoria roza ya los 60 años.

Aunque Banesto nació en Madrid en 1902, fueron las provincias de Almería y Jaén los destinos escogidos para la implantación de sus primeras oficinas. Esta decisión, que en su momento respondió al interés del banco por las plazas mineras, no fue más que la punta de lanza de un posterior proceso de crecimiento y consolidación en toda la región, donde hoy gestiona un negocio superior a los 20.500 millones de euros y una red de 335 sucursales.

Los orígenes del consejo de Banesto se remontan a 1952, cuando se creó el Consejo Local de Sevilla, un organismo que en abril de 1992, y al calor de la Exposición Universal, dio paso al consejo regional, con representantes de todas las provincias andaluzas. Presidido por Jaime Ybarra -es presidente de Sevillana Endesa y del Grupo Hijos de Ybarra-, sus 12 miembros se reúnen una vez por trimestre, con el cometido de asesorar a la línea ejecutiva de Banesto sobre la realidad social y empresarial de la comunidad. A mediados de los 90, el banco tenía un consejo similar en Cataluña, pero éste terminó desapareciendo.

Precisamente, a finales de esa década , en 1997, vio la luz el consejo de Endesa, coincidiendo con la absorción de la antigua Sevillana de Electricidad por parte de la compañía que ahora preside José Manuel Entrecanales. Esa operación propició la desaparición de la firma andaluza como entidad jurídica, por lo que Endesa decidió transformar el consejo de administración en un consejo consultivo, que conservaría casi la totalidad de sus atribuciones. Desde entonces, la composición del órgano ha ido variando para equilibrar la representación de cada una de las provincias de la región. Encabezado también por Jaime Ybarra y con miembros como José Lladó, que lleva 40 años vinculado a la eléctrica, se reúne una vez al mes bajo la premisa de facilitar información de primera mano a los órganos de gobierno de la compañía acerca de la evolución y las demandas del mercado andaluz. Sólo por la cifra de clientes que Endesa posee en Andalucía estaría justificada la existencia de su consejo: cerca de 5 millones de abonados, un 41 por ciento del total nacional. Por otra parte, aquí obtiene el 38,2 por ciento de la facturación en distribución. En respuesta a esta fidelidad, y en el marco del boom que viven las energías renovables en la comunidad andaluza, la empresa anunció recientemente la inversión de 3.600 millones de euros en la región hasta 2011, con el objeto de multiplicar por siete su potencia verde.

Atendiendo a la política de acercamiento de Endesa a las diferentes zonas en las que está presente, en la compañía subrayan la vocación de continuidad tanto del consejo andaluz como de los que se han ido creando después en Cataluña, Aragón, Baleares y Canarias.

Sentados los precedentes de esta empresa y Banesto, el 25 de octubre de 2004 tomaba la iniciativa Telefónica, cuya actividad económica equivale al 2,2 por ciento del PIB andaluz. Según las propias palabras del presidente de la operadora, César Alierta, el consejo regional debe su creación a la apuesta que el mercado andaluz y la Administración autonómica han lanzado por la sociedad de la información. Gracias a dicha apuesta, Telefónica se ha adjudicado importantes contratos con la Junta y cuenta con una cartera de tres millones de clientes en telefonía móvil y 75.000 en el servicio Imagenio, 2,4 millones de accesos en telefonía fija y 850.000 conexiones ADSL. Para dar respuesta a esta actividad, Telefónica ha desembolsado 970 millones de euros en Andalucía entre 2005 y 2007, y trabaja con 190 proveedores de la región a los que realiza compras por valor de 240 millones.

Presidido por Fernando Almansa, consejero de la compañía y ex jefe de la Casa Real, este consejo consultivo se reúne de cuatro a cinco veces al año y es el más nutrido de los que hoy operan en Andalucía (tiene 17 miembros). Con anterioridad al andaluz, la operadora constituyó un órgano similar en Cataluña y su intención inicial era reproducir la experiencia en las regiones españolas de mayor dimensión.

En el caso de Iberdrola, el consejo consultivo se constituyó en los primeros días de noviembre de 2004 y su actividad ha ido en paralelo a un verdadero proceso de explosión de la eléctrica vasca en el mercado andaluz -ver texto inferior-. El relevo en la creación de este tipo de órganos lo tomó el Banco Sabadell el 14 de diciembre de 2007, cuando presentó oficialmente el suyo. Lo preside Eugenio Sánchez-Ramade, vicepresidente del grupo cordobés del mismo nombre, y está integrado por ocho miembros que, en principio, celebrarán tres ecuentros al año.

Se trata del segundo consejo de la entidad catalana en España (tiene otro en Asturias) y su nacimiento obedece al peso que Andalucía ha adquirido en la actividad del grupo, con 118 sucursales -74 comerciales, seis de empresas, dos de Banco Urquijo y 36 de Solbank- y 8.900 millones de euros de negocio (en torno al 8 por ciento del total nacional). Con este proyecto, el Sabadell no sólo pretende acercar su estrategia a la realidad andaluza, sino también impulsar la participación activa de la entidad en el debate económico y empresarial de la región, implicarla en el fomento de la innovación y el talento y respaldar proyectos sociales.

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