Abengoa invertirá mil millones en una macroplanta termosolar en EEUU

  • La multinacional construirá la tercera central de este tipo más potente del mundo, tras la que ya opera en California y la que la propia compañía levanta en Sevilla · El proyecto afronta incertidumbres legales

Abengoa ha logrado uno de los objetivos más ansiados por el grupo sevillano en el campo de la energía termosolar: entrar con un gran contrato para levantar una central en el país pionero en el uso comercial esta tecnología para producir electricidad: Estados Unidos. El grupo que preside Felipe Benjumea se ha adjudicado la construcción y mantenimiento durante treinta años de una macroplanta de 280 megavatios (Mw) en Arizona que utilizará exclusivamente la tecnología cilindro-parabólica.

Esta instalación será la tercera más potente del mundo en su tipo, por detrás de la pionera que funciona desde la década de los años ochenta en Mojave (California, 354 Mw) y el complejo integrado por ocho plantas que suman 303 Mw y que la propia Abengoa ya está levantando en Sanlúcar la Mayor (Sevilla). Con el contrato anunciado ayer en Arizona, la multinacional andaluza se corona como el líder mundial en este sector con una cartera de proyectos dentro y fuera de España que suman 850 Mw y una inversión de casi 4.000 millones de euros durante los próximos cinco años (ver tabla adjunta).

La firma acometerá el proyecto de Estados Unidos, ubicado a cien kilómetros al sur de la ciudad de Phoenix, para la compañía eléctrica Arizona Public Service (APS). Don Brandt, presidente de esta compañía, explicó ayer que Solana -así se denomina la central- requerirá de una inversión de mil millones de dólares (alrededor de 700 millones de euros). Fuentes del sector termosolar español explican que la cifra más correcta para calibrar la inversión es la que expresa ese coste en dólares.

APS, que también es el socio de control de la mayor central nuclear de EE UU, prevé que Solana comience a funcionar en 2011. La planta (ver simulación) estará compuesta por 2.700 espejos cilindro-parabólicos y ocupará ochocientas hectáreas.

Sin embargo, este macroproyecto afronta una importante incertidumbre legal en Estados Unidos. El Gobierno federal de este país obliga a cada Estado a establecer un porcentaje (que decide cada uno de ellos) de aportación de energías renovables a la producción eléctrica.

Una vez fijado el objetivo, son las compañías productoras de electricidad las que lo cumplen instalando centrales eólicas, solares o de otras tecnologías verdes. Pero, al mismo tiempo, el libre mercado de compra y venta de electricidad que impera en Estados Unidos pone en desventaja a la electricidad procedente de fuentes renovables, por su mayor coste, frente a la que se genera quemando carbón, fuel o gas. Por ello, el propio Gobierno federal puso en marcha hace años las denominadas Investment Tax Credit (ITC), que permiten a las compañías que venden electricidad verde pagar menos impuestos por sus beneficios, lo que les permite rentabilizar las mayores inversiones que precisan las centrales renovables. En España, el apoyo a las renovables es distinto y procede de las primas añadidas al precio base de venta de electricidad verde; primas que todos los ciudadanos pagan en la factura de la luz, cuyo precio fija el Ministerio de Industria.

Pero los ITC vencieron en diciembre pasado y no han sido renovados por el Congreso de EE UU, pese a que se ha intentado ya en tres ocasiones. La propia Abengoa reconoció ayer que el proyecto de Arizona está pendiente de que se reestablezca este mecanismo. De ser así, la firma andaluza pondría en marcha la planta y vendería electricidad por un valor estimado de 4.000 millones de dólares durante esos treinta años.

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