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Las máscaras de la identidad

  • "Peligrosa" y "política", así define Antonio Martínez Ares a su comparsa 'El perro andalú'

Uno de los integrantes de 'El perro andalú', rodeado por las maquilladoras de Sara Romero. Uno de los integrantes de 'El perro andalú', rodeado por las maquilladoras de Sara Romero.

Uno de los integrantes de 'El perro andalú', rodeado por las maquilladoras de Sara Romero. / julio gonzález

Es "peligrosa", es "política". Es una ventana, es un agujero. Es el campo y el niño yuntero de Miguel Hernández, es La Barraca de Lorca, es la charanga y pandereta de Machado, es el hincar de rodillas, la cruz y la fiesta. Es Dalí. Es Buñuel, claro, ¿qué otra cosa puede ser 'El perro andalú'? " Es un pastiche de lo que dicen que somos, es cómo nos ven, la identidad andaluza vista desde fuera". Reposado, pensando cada frase y, a la vez, sin perder detalle de todo el revuelo de pañuelos, cordones y mantos que se arremolinan a su alrededor, Antonio Martínez Ares desafía al "vértigo".

Vértigo. Esa es la sensación que le abrazó al enfrentar la tercera obra desde su esperada vuelta al Concurso. Vértigo. Esa es la sensación que cualquier profano puede sentir al experimentar el ajetreo colorista y exuberante que invade la primera planta de la Asociación Provincial de Pensionistas y Jubilados de la calle de la Rosa.

Los mantos, trabajados por Achicarte, que buscan la semejanza con el que porta un Ecce Homo (todas las penas y pecados que cargamos como pueblo) dibujando las esquinas, las coronas de rey que son sombreros de bufón desafiando la horizontalidad de las mesas, metros y metros de cordones dorados hilando una historia que acaba de empezar, "la de un bufón", al fin y al cabo, amparado en la máscara. Las máscaras de la identidad.

La máscara de 'El perro andalú' tan tramposa hasta en su génesis. De engañar al ojo se ha encargado Sara Romero, de Camerino 56, con un equipo formado por 11 personas. No hay máscara, hay pintura (una pintura especial que se activa con alcohol y da una textura que imita al cristal), hay prótesis de silicona de molde plano trabajada a la manera de un brocado y 55 metros de hilo de bordar que delimita el antifaz que no es.

"Es increíble, ¿verdad? Yo no he querido saber nada, lo estoy viendo, como vosotros, por primera vez ahora porque quería llevarme la sorpresa y sí que me la he llevado, con todo", aprecia con los ojos grandes Cristian Muñoz, que ha dejado "no sé si por un tiempo o para siempre", baraja, el primer nivel de competición. "Cuando volví lo iba a hacer por un año y al final me quedé dos pero es que ahora mismo no puedo, tengo dos niñas pequeñas, el trabajo... Pero, vamos, que ahora mismo estoy igual de nervioso que ellos", ríe el exmiembro de la comparsa.

Sin embargo, con los nervios de acero se muestra la última incorporación al grupo, el cantante Miguel Nández en estas indescriptibles horas antes de salir a escena. "Desde el primer momento me han acogido como uno más y yo me siento en familia", asevera el excomponente de la comparsa de Antonio Martín que toma como "un privilegio" el haber podido militar en las filas de los dos Antonios.

"Yo sé que soy muy pesado pero a ver si esto lo podemos poner de esta forma...", conversa el autor con el diseñador Manuel Odriozola en un rincón de la sala. Odriozola, que vuelve al Carnaval que dejó en 1991 (su último trabajo, Aguja de Oro, fue para el coro 'La Jaima') se siente "contentísimo" con el resultado del diseño "repleto de detalles" que ha trabajado mano a mano con Martínez Ares con quien "ha sido un gusto trabajar".

Martínez Ares, de hecho, no deja de apuntar aquí, rematar aquello allá. Trabajo y trabajo en un año "muy sufrido". "Pero ya está aquí 'El perro andalú", dice. Dispuesto a morder en las emociones.

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