Hasta el Congo

Aquellas maravillosas carpas

Ya no es como antes. Aquel palacio con sus cortinas rojas y lamparones (no en las cortinas... o puede que también) colgados en el techo, a modo de un Versalles churretosillo, con sus mesitas y sus sillas donde dejar los chaquetones, y donde las ninfas del siglo XX se sentaban pies en alto, reventaítas las porehita... ahora es una macrocaseta digna de cualquier feria mediterránea, donde la oscuridad y las luces psicodélicas han reemplazado a aquella luz pretérita que hacía de la Carpa un lugar hasta para llevarte los apuntes de ese examen cercano. La música electrónica y el puñetero reggeaton machacante y plano han sustituido al hilo musical legendario donde sonaban canciones dignas de los Cantajuegos, hasta estribillos pegadizos de chirigotas del momento, pasando por '20 de Abril' de Celtas Cortos, 'Fiestón Pagano' de Mago de Oz, o el inmortal 'Strong Enough' de Cher. Todo ello ejecutado por la mítica orquesta de la Carpa, que no era exclusiva de allí, pero lo parecía.

Los disfraces superaban a la ropa de Zara, al contrario que ahora. Y el mostrador lo ocupaban los componentes y autores de la mayoría de agrupaciones premiadas. Por allí aparecían todos, sin excepción, y se montaban tertuliatis de gran categoría, en esta especie de Tercer Tiempo del Falla en el que se convertían las noches carperas más admirables. Ya no son los mismos ni los WC, el último reducto de aquellos tiempos gloriosos, y han cambiado los módulos con ese aroma mezcla de desinfectante y alcantarilleo por unos bonitos cuartos de baño, a los que sólo les falta la placa ducha. Jo. Esperemos que mañana, cuando llegue esa noche en la que ponemos el punto de mira durante tantos meses (quién no ha dicho "Este año cierro la carpa"), no nos falten los que siempre están ahí los domingos de Piñata... Miguel Ángel Fuertes y los currantes del Ayuntamiento, compis al fin y al cabo, con sus sacas de papelillos echándoselos por lo alto a todo bicho viviente. Es la noche de poner la mano tapando el cubata, y de llegar a casa y dejar la salita guapa de confettis. Es lo que nos queda. Si nos falta eso ya... apaga y vamonos. Réquiem carpero. Toy vieja, joé.

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