la calle toma el protagonismo | el desfile magno

El genéro fantástico toma la Cabalgata

  • El público disfrutó de un desfile con diez carrozas, algún grupo de danza y gigantes hinchables con los que interactuaban

  • Un año más se echaron en falta a las agrupaciones del Concurso Oficial del Falla

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Por buscar un hilo argumental, la Gran Cabalgata se alió ayer con el género fantástico y el mundo onírico. Los personajes de Juego de Tronos, los súper héroes de Marvel, los animales alados del bosque, el mundo oculto de Egipto o la historia de el Gruida de Jagul desfilaron a bordo de sus carrozas en un cortejo en el que una vez más destacaron las apuestas en las alturas que interactuaban con el público, algunas un tanto peculiares, así como varios personajes repartidores de enormes serpentinas.

Sobre las cinco y media de un domingo de radiante sol que dio paso a una tarde-noche de frío arrancó el desfile de la glorieta Ingeniero La Cierva, que continuó como siempre por toda la Avenida hasta desembocar en las Puertas de Tierra. Una hora aproximada de espectáculo sin grandes pretensiones pero atractivo para los más pequeños, en la línea de los últimos años, aunque con un ritmo a veces ralentizado.

La banda de música Pedro Álvarez Hidalgo daba paso a las charangas familiares que suelen marcar el inicio. A los integrantes de la tribu africana de Los Cagualapitis, Los Cristobitas, los Katumba y el Rey de la rumba, Los shingaos de Veracruz y el Salvaje Oeste, así como al grupo de baile Son latino, le siguieron de cerca las poquísimas agrupaciones -cada vez menos- del Concurso Oficial de Agrupaciones (COAC) del Falla que hicieron acto de presencia. Así que el público agradeció enormemente la asistencia de la chirigota del Selu 'Grupo de guasa', el cuarteto de Gago, 'Lo mismo nos vemos en Elcano que en clases de piano', la chirigota 'Los que se meten en todas las conversaciones', la de 'AAVV Gruñón Arenillas' y 'Los sirenitas', entre las pocas.

Fue el momento en que el mundo onírico de los bosques encantados ofreció la primera pincelada de fantasía de la mano una oruga gigantesca dotada de efectos de luces led en sus antenas, a la que rodeaban personajillos del bosque -como mariposas, abejas patinadoras, flores zancudas y arañas- que animaban a los asistentes.

De cerca les seguían varias agrupaciones que representaban a grandes clásicos como la de Mickey y Minnie de la Agrupación familiar Asociación Pio, Pio; Las Blancanieves, unas originales cajitas de música, la agrupación Caperucita roja, la de Supermaravillas o la carroza La bella y la bestia, seguidos por un Spiderman motirozado.

Y de superhéroes, al súper espacio de Universo Espacial, una de las propuestas en las alturas más divertidas representadas por gigantes elementos aéreos e hinchables motorizados que iban haciendo 'eses' para jugar con el público. Sobre las sillas sobrevolaron de este modo tanto el planeta Marte, la Tierra, la nave Discovery y Orión, así como un vehículo de exploración espacial, del que salió un grupo de astronautas que lanzaba pelotas enormes a los niños y no tan niños.

Y entre carroza y carroza, una de las pocas propuestas de danza con entidad fue la de las elegantes y originales bailarinas del Ballet Kraken (Grupo ALC), que escenificaban las alegóricas y emergentes profundidades marinas representadas por un híbrido entre pulpo y calamar gigante, manipulando en sus manos lo que parecía ser un tentáculo. También gustó el sinuoso baile del ballet Papillón, del mismo grupo de danza, encarnadas por unas bellas mariposas.

Y tras la carroza Juego de Tronos que seguían sus alados movimientos sorprendía la marioneta gitante de Euterpe (de Carros de FOC), que movía sus enormes manos, pestañeaba y gesticulaba mientras se marcaba unas palabras haciendo referencia a las cosas típicas de la ciudad.

Los enigmas de Egipto también se exhibían a bordo de una carroza, a la que seguía de cerca la de las pregoneras, que enfundadas en su tipo de 'Las puellae gaditanae' protagonizaron la carroza de Astérix y Obélix, temática que no casaba tanto con la música flamenca que derrochaba -al hilo de su pregón- pero que entroncaba a la perfección con el baile de las flamencas Cultivando el Arte que le seguían.

Y del arte flamenco al ataque de serpentinas propuesto por Pasayaques. Seis lanzadores de color disparaban al público serpentinas de grandes dimensiones con potentes sopladoras, al que acompañaba un carro motorizado con el lanzador progatonista.

Tras ellos, una carroza titulada Chirigóticas - de la Asociación Claridad Cerro del Moro- sobre las que bailaban un grupo de brujas despistó un poco al público que no se percató del anterior paso de Las Niñas de Cádiz -las pregoneras- en la anterior batea.

Pero lo que más despistó de todo el desfile fue el pasacalle de otro singular conjunto de hinchables gigantes que representaban una mutación bacteriológica. Elementos cuanto menos peculiares en forma de moléculas y bacterias de las que ya huye un público harto de virus y gripes, como decía más de uno con arte, acompañados de un científico loco que también tiraba confeti a los espectadores y figurantes que hacían las veces de doctores sanadores.

El mundo de Lancelot, con su corte de caballeros y damas, abría el camino a la carroza de El druida de Jagul, otra marioneta gigante que portaba sobre su mano a una bella doncella de carne y hueso para representar la historia de un sabio y poderoso druida que habita los bosques de Jabul que ofrece la pócima de la eterna juventud a las jóvenes.

El toque más gaditano lo puso al final de la Gran Cabalgata la carroza del dios Momo, encarnado por Antonio Martín, al que acompañaron integrantes de sus históricos grupos con los tipos de míticas comparsas como 'El titiritero', 'Ley de vida', 'Tras la máscara y 'Patiovecino', entre otras. Un punto del Carnaval de la tierra que en su Gran Cabalgata se ha rendido al género fantástico y sus vistosas manifestaciones.

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