Diario del Carnaval

Lo que funciona no se toca

  • Los de Ángel Gago respiraban tranquilidad: los últimos primeros premios les han quitado presión

  • El director recuperó ayer los dos palos en homenaje a Pepe Scapachini

Emilio, uno de los componentes del cuarteto de Ángel Gago, retoca su peluca antes de ir hacia el Falla. Emilio, uno de los componentes del cuarteto de Ángel Gago, retoca su peluca antes de ir hacia el Falla.

Emilio, uno de los componentes del cuarteto de Ángel Gago, retoca su peluca antes de ir hacia el Falla. / julio gonzález

Los cuartetos también se visten cerca del Falla. Y hacen su pasacalles. Más o menos ruidoso, pero lo hacen. El cuartel general de Ángel Gago y los suyos se situaba ayer en El Bar Nuestro de Cada Día, antiguo 606, en la esquina de Rosa y Jesús Nazareno. Allí se preparaban los padres que se llevan todas las tardes dando vueltas para llevar a sus hijos a las actividades extraescolares. Que traducido resulta, 'Lo mismo nos vemos en Elcano que en clases de piano', entiéndase Elcano como pistas deportivas y no el buque escuela, que ya ha habido más de un malentendido. "Quizás sea el año que los veo más tranquilos. Creo que superamos esa ansiedad por ganar después de varios segundos premios y ahora no los tomamos con más tranquilidad", comentaba José Manuel Cossi, uno de los autores. Su alter ego en la composición del repertorio, Miguel Ángel Moreno, mostraba su disfraz de padre ecologista y vegano "que recoge a los niños del colegio en bicicleta". Y es que cada componente representaba a un tipo padre distinto. Padres, en masculino. Figueroa, clavao a Freddie Mercury, con un hijo "que es el mejor en todo". Gago, un progenitor facha. Chicho, de árabe. Y Emilio, divorciado varias veces y con sus hijos repartidos en varios colegios. En su brazo, los nombres tatuados y tachados de sus ex.

Curiosamente, los dos autores no tienen hijos. "Así damos más caña. Aunque yo, como profesor, he visto mucho para inspirarme", reconocía Moreno. Aseguraba que la inspiración de la idea le vino cuando vio a un padre "en Elcano con un paraguas en la mano esperando que su hijo terminase de entrenar". Gago, a su lado, apuntaba que si bien era complicado disfrazar a unos personajes que en la vida real visten de paisano, se ha superado el reto "porque primero planteamos los papeles de cada uno y desde ahí sacamos los tipos".

Se presenta un interesante año de cuartetos, con la vuelta de Morera y Los Niños, sumándose 'Los astromantas'. Al respecto, Gago señalaba que "eso es muy bueno para la modalidad. Nos lo tomamos sin problemas porque la rivalidad es sana, sin tensión". Mucho tuvo que ver el descanso de 2014. "Nos vino bien para ver esto desde otro ángulo", añadió el director del cuarteto. Y siempre haciendo lo que les gusta. "Si no cambiamos durante los años en los que fuimos segundo premio, no vamos a hacerlo ahora que llevanos tres primeros seguidos".

En la tranquila espera, Ángel Gago quiso apuntar que, de modo casi excepcional -ya lo hizo el año que parodiaron la historia de Robin Hood-, el cuarteto recuperaba anoche las claves, los dos palos. El motivo no pudo ser más justo y sentido. "Es nuestro homenaje particular a Pepe Scapachini. Él siempre me reprochaba que no usara los palos y que diera con palmas las introducciones a las partes cantadas", decía. El gran cuartetero, fallecido hace unos días, solía espetarle "Gago, las palmas son para llamar a los camareros". De arte.

Los padres hartos de dar vueltas recibían las visitas de familiares y amigos. Ambiente distendido. Doce años juntos, once de ellos en la final. Al Falla con texto y rima. Al descubierto. Con dos... palos.

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