Diario del Carnaval

Una exitosa "operación" de urgencia

  • Pablo Gallardo arregla la guitarra del punteado de la comparsa de Martínez Ares a pocas horas del estreno de la agrupación

Una exitosa "operación" de urgencia Una exitosa "operación" de urgencia

Una exitosa "operación" de urgencia

“Fue como una operación”, ríe Pablo Gallardo toda vez solventado el trance que fue superado con éxito gracias a sus hábiles manos. El luthier gaditano y carnavalero de renombre (y de sobrenombre, Pablo Cuarto Kilo) fue quien el pasado domingo arregló la guitarra de Guillermo Cabaña, punteado de la comparsa de Martínez Ares, apenas unas horas antes de que ‘La eternidad’ hiciera su estreno en las tablas del Falla.

“Fue mi amigo Kevin (Ponce) quien me llamó sobre las tres de la tarde muy preocupado, casi llorando vamos, diciéndome que a Guille se le había roto la guitarra por la cabeza”, explica el creador de instrumentos que no dudó en acercarse al centro del mayor de la calle de la Rosa, donde se vestía la comparsa, para evaluar los daños. “Al principio, Guille quería tirar para adelante con la guitarra pero cuando vi la raja que tenía en la cabeza le dije que en esa parte la guitarra aguanta mucha tensión y que, al estar partida, el instrumento se podría desafinar de un momento a otro. Efectivamente, Guille la afinó para comprobarlo y, apenas unas notas después la guitarra se desafinó del tirón”, recuerda.

El diagnóstico estaba claro, había que operar si Guillermo quería puntear con esa guitarra. De esta forma, Pablo se llevó el instrumento y “sobre las cuatro menos cuarto” comenzó a repararlo y algo más de cinco horas después, a las nueve de la noche, “la guitarra estaba perfecta”.

Para conseguir este resultado le tuvo que inyectar con una jeringuilla “una cola especial súper fuerte” y presionar bien la zona afecta “con gatos y madera” donde la dejó reposar toda la tarde para después “lijarla bien” con el objetivo de que la superficie quedara lo más lisa posible para evitar molestias a su portador.

Gallardo estuvo con la comparsa en camerinos y siguió de cerca la actuación, “aunque mi hermano Sergio llevaba otra guitarra por si acaso pasaba algo”. El luthier estaba seguro de su trabajo, al igual que Guillermo cuando empezó a tocar, dice, “porque se le vio cómodo y seguro”. “El resto de la agrupación, supongo, lo pasaría peor”, añade.

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