Una emoción impagable

  • La chirigota de Los Molina interpreta un pasodoble que rompe con las lágrimas de algunos de sus componentes

Miembros de la chirigota emeritense 'Por si las moscas' tras su actuación. Miembros de la chirigota emeritense 'Por si las moscas' tras su actuación.

Miembros de la chirigota emeritense 'Por si las moscas' tras su actuación. / Jesús Marín

Pisar las tablas del Falla es un sueño. Hemos venido a disfrutar. Lo importante es agradar al público... Pueden sonar a frases hechas, a construcciones lingüísticas una y otra vez machacadas año tras año pero cuando se echa un vistazo a la trasera del escenario y se contemplan los abrazos, los besos y las palmetadas en las espaldas se cae la pátina de tipismo y sólo queda emoción.

Emoción impagable como la que hoy están viviendo los grupos que se suben a la gran escena del Teatro Falla. La vuelta del coro de Migueles, por ejemplo, deja hermosas estampas, como la del propio autor entre bambalinas, con el corazón, tan grande, latiéndole a mil.

Emoción impagable la de los chirigoteros de Mérida que tras arrancar más de una risa en el público que, incluso, le llega a aclamar "chirigota, chirigota", se abrazan con todas sus fuerzas al culminar su actuación con la que cumplen 5 años participando en este Concurso. "Aunque creo que son ya 25 años de carnavales y 11 años viviendo a Cádiz a la calle, aunque hace cinco nos lanzamos a venir al Concurso", como recuerda Félix Barrena, el letrista de 'Por si las moscas'.

Emoción impagable, la de "unos novatos" con otros pocos de años de Carnaval a cuestas. Así define la situación de 'Comparsa La travesía' su director, Raúl García Santos, que forma parte de un grupo confeccionado en Alhaurín el Grande (Málaga) en 2003, "aunque ya antes cada uno habíamos formado parte de otras agrupaciones de nuestra tierra", explica. Ahora que ya se encuentran "maduros" como formación y con "una trayectoria a las espaldas" que les ha valido de más de un primer premio en Málaga, los comparsistas llegaron ilusionados al Falla, e igual se fueron, pletóricos.

Emoción impagable la de la chirigota de los Molina, haciendo pasacalles como ellos sólo saben, cantando pasodobles de esos de pellizco y haciendo que el aficionado que se los encuentre también comparta esa emoción impagable que sólo se vive en una noche de Falla. Emoción sobre las tablas también cuando interpretan su primer pasodoble en la que recuerdan el accidente que sufrió este pasado año uno de sus autores, Manuel Benítez Molina, que afortunadamente está aquí para contarlo y cantarlo ante las lágrimas de sus compañeros.

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