homenaje a paco alba

"Paco era muy caprichoso, pero nos compenetrábamos perfectamente"

  • Antonio Torres Ramírez, amigo y uno de los pocos autores con los que colaboró

'Los huertanos', coro con letra y música de Paco Alba y Antonio Torres. 'Los huertanos', coro con letra y música de Paco Alba y Antonio Torres.

'Los huertanos', coro con letra y música de Paco Alba y Antonio Torres.

Fue uno de los pocos autores con los que Paco Alba quiso colaborar, "porque estábamos muy compenetrados y nunca teníamos un problema". No en vano eran, además de compañeros en Astilleros, amigos de verdad.

El largo historial de Antonio Torres como letrista de Carnaval se remonta al año 1934, en que escribió para la murga infantil 'Los atracadores'. A partir de ahí, una larga relación de agrupaciones jalonada de premios constituye su aval, aunque en muchas ocasiones su nombre no llegó a paracer en los libretos, "porque yo no me ocupaba mucho entonces de esas cosas y no les daba importancia". Antonio Torres escribió para chirigotas, como 'Los hombres de la edad de piedra', 'Los tontos de pueblo', primer premio en 1959, y 'Los del tic', a las que Paco Alba puso música, además de 'Los pitirolos', 'Los tunos tunantes', o 'Los gitanos de la cabra', por citar algunas.

Varias comparsas se unen también a la extensa relación de los coros a los que puso letra, siempre los de El Quini, excepto 'Los huertanos' de 1970, con música de Paco Alba, con el que colaboró en la letra. Entre los coros que cantaron sus coplas figuran 'Los pelelines', 'Los marcianos', 'Los bastones de caramelo', 'Los plumeros del Carnaval' y 'Fantasía zíngara'... Paco Alba introdujo también ese año de 'Los huertanos' una innovación en el coro, pues colocó a la orquesta detrás de los cantantes, sentada en el brocal del pozo que remataba la carroza, ya que opinaba que así se cantaba mejor. Antonio Torres es también de los que piensan que Paco, que "inventó un género con la comparsa, hubiera querido hacer algo parecido con el coro y quizá lo hubiera logrado si hubiera durado más tiempo".

Siempre iban juntos a los ensayos "por si había que hacer algunas correcciones, pero entre nosotros ni discutíamos, a pesar de que Paco, que era un talento, también era muy caprichoso. Sin embargo, todo lo que ha hecho me gusta, porque encajaba perfectamente la letra en el tipo. Era un monstruo".

A este respecto, cita aquel año de 1961 en que "Paco Alba se enfadó con su gente y se llevó el tercer premio en el concurso con 'Pancho Albachi y su mamarrachi'. Yo había escrito la letra de 'los zíngaros', que sacaba Guido Torres, El Canario, y fueron el primero. Antes de que terminara el concurso, porque eso ha pasado siempre, viene Guido y me dice muy contento: 'Oye, que sé que nos van a dar el primer premio'. Entonces yo le contesté: 'Pues no te compongas que no vas al baile, porque como Paco vuelva con su gente ya no volvemos a ganarlo".

Antonio recuerda las vicisitudes que tuvieron que pasar por culpa de la censura y apunta que "yo quisiera ver a muchos que escriben ahora en esos tiempos. Había muchas dificultades y, para lograr que nos autorizaran a salir, teníamos que presentar una serie de letras que fueran buenas, pero que no se metieran en política ni fueran verdes. Estas las guardábamos para cantarlas en la calle, por eso algunas no figuran ni en los libretos".

Sobre los coros de ahora, Antonio opina que "son un verdadero disparate, ya que meten a gente que no sabe cantar, que van sólo a divertirse o porque son amigos o familiares de los coristas, y estropean lo que hacen los demás. Nosotros nos lo tomábamos más en serio y el único coro antiguo que yo recuerdo con cuarenta voces, como los de ahora, fue el de 'Alí Babá y los cuarenta ladrones' y fue porque el tipo lo exigía".

Como ejemplo de la seriedad que antes presidía la salida en un coro, recuerda el método de selección del famoso director Paco El Batato, que "cuando alguien se presentaba diciendo que quería cantar con él le preguntaba las letras que se sabía y lo mandaba a un rincón con alguno de la orquesta y, con la guitarra, le hacía un verdadero examen".

No sólo en esto han cambiado mucho las cosas, como demuestra la anécdota que cuenta Antonio sobre una chirigota, a la que, mientras actuaba, se acercó su autor, tras lo cual le dedicaron unas coplas: "Oí que el público comentaba que ese señor debía ser un ricachón o alguien de la Comisión de Fiestas. Lo que menos podían imaginarse es que el señor en cuestión a lo que había ido era a pedirle al director de la agrupación un anticipo de lo que le correspondiera por la actuación".

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