evento gastronómico. OSTIONADA

Tangos, pasodoblesy risas en San Antonio

  • La 32 edición de la Ostionada brilló entre las coplas de un coro y de varias antologías

Platos con las ostiones. Platos con las ostiones.

Platos con las ostiones. / Germán Mesa

Por primera vez en los 32 años de historia que tiene la Ostionada Popular sonaron tangos, pero también pasodobles y muchos cuplés. El público que acudió fiel a  su cita con el evento gastronómico que organiza la peña El Molino y que presentó Pepe Montes se rindió entre risas a los repertorios de las agrupaciones que desfilaron por el tablao. El primero en actuar fue la antología del Love, que dedicó su actuación a Manolo Cornejo, a su vez el homenajeado por la peña en esta ocasión. "No está aquí, pero como si estuviera", confesaban. Emoción transformada en el humor propio de este grupo que divirtió mucho al público asistente, que ha sido menor que en ediciones anteriores como consecuencia de la lluvia caída durante las primeras horas de la mañana, pero "más familiar que nunca", destacaba el presidente del Molino, Antonio Pérez. "Podían verse hasta niños jugando con los patinetes, se ha respirado muy buen ambiente", incidía, "y ha gustado bastante el nuevo formato, con coros, pero también con chirigotas y las antologías".

También contagió la alegría de la fiesta la antología 'En la esquinita te espero', el coro juvenil 'Los Emisarios', y las antologías de Luis Ripoll 'Cádiz de mil colores' y Los cleriguillos, que actuaron tras hacerlo en 'La Mejilloná'.

Y como siempre, nada mejor que digerir las coplas acompañadas de la buena ración de ostiones -500 kilos- y pimientos asados -500 kilos- que se distribuyeron en las dos barras instaladas, rociados por las 53 cajas de vino y los 50 barriles de cerveza que repartieron. 

Precisamente, los molinos de oro fueron impuestos a Julio Cuesta, presidente honorífico de la Fundación Cruzcampo -que fue entregado por el alcalde, José María González-, además de a Antonio Muñoz, gerente de la empresa cervecera y a Pablo David Morán, gerente de Barbadillo, cuya labor agradeció el presidente de la peña. Una jornada en la que, sin duda, salió puntualmente el sol y brilló entre los tangos, pasodobles y los ostiones.

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