homenaje a paco alba

"Fue un innovador en todo y siempre animó a los que empezaron"

  • Jesús Monzón recuerda como si fuera ayer su primer encuentro con Paco Alba

Jesús Monzón recuerda como si fuera ayer su primer encuentro con Paco Alba"Fue un innovador en todo y siempre animó a los que empezaron" Jesús Monzón recuerda como si fuera ayer su primer encuentro con Paco Alba"Fue un innovador en todo y siempre animó a los que empezaron"

Jesús Monzón recuerda como si fuera ayer su primer encuentro con Paco Alba"Fue un innovador en todo y siempre animó a los que empezaron"

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Jesus Monzón se puso "más gordo que nadie" cuando Paco Alba lo llamó para "probarlo". Tenía 19 anos y había hecho sus pinitos carnavalescos ya en dos coros, 'El Faraón y su corte' y 'Los ases del circo'.

"Me citó -cuenta- en la tienda de Los Pabellones a las nueve de la noche y yo estaba allí desde las siete. No me lo creía cuando iba viendo entrar a los 'monstruos' que ya formaban su grupo, por los que los principiantes sentíamos verdadera admiración: Chatín, Emilio, Moreno, Miguete. Por fin apareció El Brujo, con el que mi padre tenía mucha amistad. Me dijo: niño, ¿tú eres el hijo del Monzón?, pues pasa pa dentro".

Recuerda aquella primera prueba para la comparsa de 1963 'Corrusquillos gaditanos' como si hubiera tenido lugar ayer. Empezaron a cantar cosas de otros años, como 'la barquilla' y yo hacía lo que podía, porque no me la sabía del todo. Me dijo: 'tienes buena voz, pero esa segunda no me gusta'. Y es que Paco era el mejor segunda que yo he oído, la hacía muy melódica, se salía de lo normal".

Jesús se quedó en la comparsa, que ya integraban la mayoría de los componentes del que sería para siempre el grupo de Paco Alba.

Recuerda que "nos trajo a un ensayo una letra preciosa, dedicada a la mujer gaditana, pero el final, que aludía a que son 'las que mejor lavan blancas camisas', no lo entendíamos. Entonces nos explicó que el doctor Rubio y Diaz, que estudió Medicina en Cádiz, donde vivía en una pensión, había escrito en sus memorias que era aquí donde mejor le habían lavado sus camisas.

Esta fue -añade Jesús Monzón- de las grandes aportaciones de Paco. Leía y se documentaba mucho y su forma de escribir, a pesar de su sencillez, le llegaba a la gente de una cierta cultura. A algunos, incluso, les parecía que muchas de sus letras eran demasiado buenas para un libreto de Carnaval. Recuerdo que un dia, después de oir, en los cursos de verano, ese pasodoble de 'Los hombres del mar' que empieza 'Cuando contemplo mi barca', Pemán le dijo: '¡Ojala supiera yo hacer esto!'.

Y Paco Alba hacía lo que hacía de las formas mas diversas. Como ese pasodoble homenaje de 'Corrusquillos' que contaba como "vienen desde Chiclana y de otros muchos hombres en bicicleta a trabajar", que nació gracias a que un día, al salir del colegio del Campo del Sur de un ensayo, vinieron a venderle un numerito volandero y, como le costaba tanto decir que no, lo compró. Después se dio cuenta de que se había quedado sin dinero para el autobús y tuvo que irse andando hasta su casa, en los grupos de Astilleros de la calle San Salvador.

Al día siguiente llegó al ensa-yo con el pasoble escrito.

Ese año no había introducido aún la guitarra en la comparsa y, recuerda Monzón, sin ella "resultaba muy difícil hacer siempre igual la introducción. Pero él era exigente al máximo y hasta que no lo conseguía no paraba. A veces me decía a mí: 'niño, quédate con esta nota para mañana".

A pesar de esa exigencia, "odiaba la complicación y quería que cantáramos muy bien pero de una forma sencilla, para que la gente pudiera después repetirlo y no como ahora, que hay que preguntarse ¿cuál de las dieciocho voces me tengo que aprender? Tenía el mejor contraalto, Emilio López Prat, pero si subía más de la cuenta, Paco decía: ¡estás chillando! Yo quiero que la gente cante el tenor".

Los 'Corrusquillos' alcanzaron un éxito clamoroso ese año, que, según apunta Monzón, "fue un Carnaval muy bueno en agrupaciones. Una cosa que no se me olvida es el olor a canela, típico de los corrusquillos, que había en el Falla durante nuestra actuación. Un farmacéutico amigo nuestro y muy aficionado al Carnaval, Manuel Hernández Rodicio, nos hizo el preparado, que los hijos del Sopa extendían por todo el teatro con unos aparatos de fly".

Detalles como éste, resalta Jesús, denotan que "Paco Alba fue un innovador en todo, pero dentro de un orden. Hay quien dice que destruyó el coro, por que a raíz del éxito de sus agrupaciones esta modalidad vino a menos, pero eso no es cierto; lo que ocurre es que tuvo la habilidad de crear una cosa que gustó mucho y que nadie, en mi opinión, ha podido superar. Fue el mejor de todos los tiempos y una persona maravillosa que siempre le dio ánimos a los que empezaban".

"Sin embargo -añade- a él le sobraban a la hora de contestar a los que le atacaban, como hizo en 'Corrusquillos' con ese pasoble que concluía: 'por eso adonde yo vaya hablaré de mi tierra y sus caballas y cantaré la letra de mi barquilla'. De todas formas, no era muy dado a responder a los ataques y, cuando lo hacía, simplemente explicaba sus motivos, sin atacar directamente a nadie ni poner a una agrupación contra otra, como tanto ocurre ahora".

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