homenaje a paco alba

"Me impresionó escuchar a Pemán elogiar un pasodoble de Paco"

  • Francisco Serrano, 'Paquito el Corneta', cumplió un sueño de niño al entrar en la comparsa

Foto promocional de la comparsa 'Los forjaores', primer premio en el Falla en 1971. Foto promocional de la comparsa 'Los forjaores', primer premio en el Falla en 1971.

Foto promocional de la comparsa 'Los forjaores', primer premio en el Falla en 1971.

Tenía 18 años Francisco Serrano Astorga, 'Paquito El Corneta', cuando Paco Alba lo llamó, el año de'Los senadores romanos', para hacer una prueba de guitarra, con lo que vio convertido en realidad un sueño que acariciaba desde niño.

"Hasta entonces sólo había salido en una comparsa juvenil, 'Los bohemios'. Cantaba de segunda, como mi padre, otro veterano comparsista, y tocaba a la guitarra también música moderna, de esa época, como Los Beatles, Los Brincos. Paco mandó a Antonio Galán a buscarme para que fuera a un ensayo. Yo estaba nervioso perdido y más que me puse cuando apareció también para probarlo un muchacho de San Fernando, con muchos aires y una guitarra magnífica, que dejó a todos con la boca abierta. Sin embargo, Paco Alba no se dejó impresionar por eso y me prefirió a mí".

Lo que más impresionó a Francisco Serrano fue "la habilidad de Paco para convencer y animar. Como veía que yo estaba tan asustado no paraba de decirme: 'No te preocupes, que tú verás como todo sale muy bien'. Cuando algo no me salía se lo decía y él me cogía las manos a la guitarra y me enseñaba cómo se hacía. Después, en mi casa, practicaba todos los días, como si fuera la tarea del colegio".

Cuando por fin -añade- aprobé la asignatura fue una gran satisfacción para mi padre, porque cuando yo era niño me llevaba a los ensayos de Paco y una vez, al salir, le dije: 'Viejo, qué comparsa más bonita, cómo me gustaría salir en ella'. Mi padre entonces me contestó: 'No te preocupes, que la vida da muchas vueltas y a lo mejor un día te ves cantando con ellos'.

'Los forjaores' fue una de las comparsas más complicadas y trabajadas que Paco Alba sacó a la calle, desde la música hasta la puesta en escena y los instrumentos utilizados. Paquito Serrano recuerda "un día de ensayo que trajo la parte del popurrí en que los cinco de delante tenían que golpear el yunque, cantar y bailar a la vez. Todos se echaron las manos a la cabeza y le decían 'pero Paco, ¿cómo vamos a hacer eso?' Sin embargo él, muy tranquilo, respondió 'pero si es sencillísimo' e inmediatamente nos lo demostró haciéndolo él mismo".

Esa gran capacidad que tenía Paco Alba para transmitir a su comparsa cómo debían interpretar el tipo que él había imaginado y que ya tenía perfilado en cada detalle es algo que todavía sigue admirando a Francisco Serrano: "Era todo un espectáculo verle gesticular y accionar, usando la imaginación, con todos los objetos que teníamos que utilizar en 'Los forjaores': el mandil, el yunque, el martillo". Él se ponía a hacerlo en los ensayos, sólo con las manos, y conseguía que lo viéramos todo, hasta la puntilla donde el forjaor colgaba el mandil. Vivía lo que había creado y lograba que nosotros lo viviéramos con él". Al que más le costó lo del baile fue a José Rodríguez Hurtado, Chatín, a quien en los ensayos Paco decía: 'Chatín', lo demás lo haces muy bien pero las piernas había que cortártelas'. Sin embargo Moreno se lanzaba enseguida: 'Pero si esto es muy fácil...'".

Uno de los colaboradores de Paco Alba aquel año fue un buen amigo, Antonio Álvarez, autor de la reja de hierro forjado a fuego que la comparsa llevaba en su presentación en el Falla. Antonio y los trabajadores que le habían ayudado se convirtieron en los acompañantes asiduos de la agrupación en cada una de sus actuaciones. Otros de sus asesores habituales fueron el dibujante Juan Muñoz y Paco Benítez, pintor decorador y autor de los bocetos con el tipo de cada una de sus agrupaciones que aparecen en esta serie.

Francisco Serrano tiene grabada la escena de aquella noche "que estábamos actuando en El Anteojo, en la carpa que se montó enfrente en la balaustrada mientras construían el edificio nuevo, donde estaba cenando José María Pemán. Paco Alba nos estaba escuchando desde la barra y cantamos todo el repertorio, dejando para el final el pasodoble a 'Ese rinconcito llamado Caleta', que le dedicamos a don José María. Cuando terminamos, éste se levantó para dirigirse hasta Paco y felicitarlo, pero nuestro autor se adelantó hacia él, para evitar que hiciera todo el trayecto, pues ya estaba muy mayor".

Cuando se encontraron yo estaba al lado y oí como Pemán le decía a Paco: 'Esta letra es una pena que se quede en un libreto de Carnaval y no esté en un libro de poesía'. Aquello me hizo ver que cuando cantábamos las coplas de Paco Alba no estábamos haciendo cualquier cosa. Después de morir Paco Alba Francisco Serrano ha tocado y cantado "en otras buenas comparsas, como las de Antonio Martín y Pedro Romero, por los que también siento admiración, al igual que por Martínez Ares con el que me gustaría salir alguna vez".

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