año brujo

'El año en que Paco dejó a su chirigota plantá por una bota

  • Federico Pedreño recuerda el peculiar enfado del 'Brujo

Federico Pedreño recuerda el peculiar enfado del 'Brujo'El año en que Paco dejó a su chirigota plantá por una bota Federico Pedreño recuerda el peculiar enfado del 'Brujo'El año en que Paco dejó a su chirigota plantá por una bota

Federico Pedreño recuerda el peculiar enfado del 'Brujo'El año en que Paco dejó a su chirigota plantá por una bota

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Uno de sus repentinos enfados, por un motivo pueril, hizo que Paco Alba no disfrutara del Carnaval con su chirigota de 1955, 'Los del bocho', y abandonara al primer grupo que prestó la voz a sus cuplés y pasodobles.

Federico Pedreño García, integrante de la agrupación, cuenta como Paco se enfadó "cuando ya teníamos ensayado todo el repertorio y nos disponíamos a cantar en el Falla y en la calle. Fue por una tontería: para completar el tipo de vasco jugador de bochas llevábamos una bota de vino al hombro y a él le dimos una que era un poco más pequeña que las demás. Se tomó eso como un desprecio y nos dijo: ahí os quedáis que yo me voy: eran sus cosas".

La chirigota. sin embargo, defendió el tipo y logró el segundo premio en el concurso. "Aunque no nos hizo gracia que nos dejara -dice Federico- cuando terminó el Carnaval nos reunimos con él, le dimos su parte del dinero que habíamos recaudado y quedamos como amigos. Paco era así, un poquito soberbio en la parte digamos artística: como todos los artistas, pero muy buena persona".

Sin embargo, a raíz de ese incidente Paco cambió de grupo, algo que Federico ya le había aconsejado, "porque pensaba que necesitaba gente más joven para cantar unos repertorios que eran muy buenos y se salían de lo normal".

"Es posible -añade- que hubiera algunos autores que lograran mejor que él el impacto chirigotero, pero lo de Paco era excepcional, tenía mucha categoría, trabajaba mucho sus letras y sus músicas, que iba cambiando y perfeccionando a medida que ensayábamos, sobre la marcha, de forma que cuando se escuchaba una chirigota de él, siempre sonaba bien".

Recuerda Federico -que años después volvió a salir con Paco Alba en 'Las huestes de don Nuño'- que en ocasiones "cuando estábamos cantando en algún sitio ante gente entendida y culta, veíamos como se miraban extrañados de que un autor de Carnaval hubiera escrito y compuesto aquellas letras y aquella música. Y es que lo suyo era muy especial; después lo han imitado, pero nadie ha logrado hacer algo igual". Federico opina, sin embargo, que Paco -que se molestaba cuando lo comparaban con Cañamaque o el Tío de la Tiza y decía "Yo soy Paco Alba"- se fue con la espinita clavada de no haber logrado hacer la letra y la música completas de un buen coro: "Aunque el año de Los bochos colaboró en la música de uno, 'Los Mosqueteros', que fue el tercer premio, y repitió en otras ocasiones, no logró hacer en coros algo grande e innovador, como en el caso de la chirigota y la comparsa, y yo creo que era algo que le pedía esa vanidad suya".

Ese año de 1955 fue especialmente intenso -carnavalescamente hablando- para Federico Pedreño, ya que, además de cantar con su chirigota, actuó en numerosas ocasiones con el primer premio, 'Los viejos del 55', que escribió Antonio Girón y fue el primer premio y gran pelotazo de ese Carnaval.

No era extraña entonces esa alternancia entre componentes de unas y otras agrupaciones y hasta, como en este caso, compaginar la actuación en más de una.

"Los grupos -explica Federico- eran entonces más movibles, cambiaban más de un año a otro. Aunque muchos ya estábamos viviendo en los grupos de Astilleros, cuando llegaba noviembre nos veíamos en la Viña, en la Tienda de las banderas, en El sordo, o en el bache de La Palma, donde los autores iban buscando a quien les cantara y se hacían los fichajes".

Fue así como Federico Pedreño y otro componente de la agrupación primitiva, Emilio Fernández, volvieron a salir con Paco Alba, en 1959, en 'Las huestes de don Nuño', una chirigota, la primera con la que Paco cantó en el Falla, de la que todos sus componentes guardan un magnífico recuerdo, cuajado de anécdotas.

Una de ellas fue el gran susto que se llevaron cuando estaban actuando en el teatro y Emilio, en uno de los simulacros de lucha que hacían, atravesó con su espada -auténtica y de acero, fabricada en Astilleros- el escudo de Federico: "Por un momento -comenta la víctima- todos se quedaron lívidos, porque se creían que me la había clavado. A Paco hasta se le cayó el casco y la peluca, pero el público se creyó que todo era preparado y él hizo uno de sus desplantes característicos, que salvó la situación".

Federico Pedreño, alejado ya del ambiente carnavalesco, recuerda aquellos tiempos con verdadera nostalgia y se engloria recordándolos. De ahora le gustan sólo algunas cosas, como 'Los borrachos': "Esos sí pueden competir con lo antiguo".

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