homenaje a paco alba

"Con 'Los sarracenos' se confirmó que Paco hacía algo diferente"

  • Emilio López Prat, un incondicional del "genio del Carnaval"

Emilio López Prat, un incondicional del "genio del Carnaval""Con 'Los sarracenos' se confirmó que Paco hacía algo diferente" Emilio López Prat, un incondicional del "genio del Carnaval""Con 'Los sarracenos' 	se confirmó que Paco hacía algo diferente"

Emilio López Prat, un incondicional del "genio del Carnaval""Con 'Los sarracenos' se confirmó que Paco hacía algo diferente"

Emilio López Prat tenía 19 años cuando salió por primera vez con Paco Alba en 'Los sarracenos'. No sabía entonces que cerca de cuarenta años después seguiría cantando las coplas de ese "genio" -como lo define sin empacho- y manteniendo viva en torno a su memoria la cohesión de un grupo, en gran parte reunido en su 'Antología', que se convirtió en mucho más que una agrupación de Carnaval.

"Lo de 'Los sarracenos' -recuerda- fue apoteósico. Íbamos por la calle y la gente no nos dejaba ni andar. Hubo un día en que llegarnos a un sitio donde nos habían llamado y tuvimos que irnos sin cantar porque no había forma de entrar del gentío que había esperando".

La cosa ya se veía venir desde uno de aquellos ensayos generales en el colegio del Campo del Sur, en los que participaban varias agrupaciones: "fue un escándalo y, a partir de entonces, los coros ya no querían actuar después de la chirigota de Paco".

El jurado del concurso del Falla vino a confirmar en la final que, como comenta Emilio "aquello era una chirigota, pero ya se sabía que era algo más. No sabían qué hacer y por eso crearon ese primer premio especial. Lo especial era todo: la letra, la música, la vocalización, el tipo: porque Paco cuidaba al máximo cada detalle".

Resalta Emilio como, en el caso de 'Los sarracenos' Paco Alba "se documentó a fondo sobre la vida de los árabes y sus costumbres, a las que aludían numerosas letras del repertorio, no como ocurre ahora, que una agrupación saca un tipo y después resulta que no canta nada que se relacione con él".

A pesar de sus numerosas referencias "picantes", este año a la censura le faltó imaginación y no pudo hincarle el diente al libreto, que salió incólume, con ese final de cuplé con marmota de Ubrique a la que "no sé que le recordaba el pescuezo del buitre", que los chirigoteros adornaban con un elocuente gesto del antebrazo y la mano.

Tampoco estuvieron avispados los guardadores de la moral para descubrir el verdadero sentido del cuplé en que 'Los sarracenos' hablaban de "los bautizos de los moros" -la circuncisión-, en los que "les cortan todo el flequillo" para que "les crezca más", y "lo tienen tan largo algunos tunantes/ que muchos hasta se lo amarran/ con el turbante".

En otros casos, en el libreto aparecía una versión "blanqueada" de la letra que se cantaba en la calle. Así ocurría en el cuplé que evocaba las bodas de los "moros con las moras" y la costumbre de que éstas enseñaran tras consumarse el matrimonio la evidencia de la pérdida de su virginidad: "después que se despierta por la mañana/tiene que enseñar la ropa por la ventana... En la última estrofa se leía: "si esto se cumpliera en muchos sitios/poca ropa iban a enseñar/ y muchas que se la dan de muchachas finas/iban a coger los paños de la cocina". Cantando en la calle el último verso se transformaba en "iban a teñir los paños con anilina".

Y en la calle se cantaba, y mucho, asegura Emilio, que también recuerda cómo en el concurso del Falla, donde, al acudir menos agrupaciones, no había un tiempo límite de actuación, "había veces que nos llevábamos cerca de una hora en el escenario y cantábamos todo el repertorio, hasta que la gente dejaba de pedir una más"».

"Es verdad -puntualiza- que íbamos a actuar a casas particulares, pero también cantábamos mucho en la calle, hasta las tantas. En esto Paco también resistía más que nadie. Llegábamos a algún sitio, a las seis de la mañana, ya derrotados, sin voz, y él se ponía a cantar como si tal cosa, y había que oírlo cómo cantaba. Entonces decía: 'es que no valéis pa ná'. Es verdad que era vanidoso, pero con razón".

Ningún elogio le parece excesivo a Emilio López Prat para definir a este hombre que alguien un día bautizó con el sobrenombre de El brujo.

"No estoy muy seguro -dice- de quien empezó a llamar así a Paco. Me parece que fue Paco Benítez, un íntimo amigo suyo, que era el que nos maquillaba un poco, el que dijo un día "es un brujo" y se corrió la voz. La verdad es que tenía su razón, porque un poco brujo era, ya que en sus coplas predijo muchas cosas que después se han cumplido".

Emilio López Prat se siente orgulloso de formar parte de "ese grupo humano y de coplas" que empezó a gestarse en 'Los sarracenos' y se consolidó en 'Los corrusquillos' en torno a Paco Alba, con quien sostuvo una relación de amigo hasta sus últimos días, que hoy mantiene con su familia, a la que los integrantes de la Antología siguen entregando "la parte de Paco" tras cada actuación.

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