homenaje a paco alba

"Paco se achantó con el tercer premio y no quería ni salir a la calle"

  • Antonio Pérez, El Charpa, que entonces le animó, asegura que "nadie ha podido superarlo"

1961(1)Pancho Albachi y su mamarrachiAntonio Pérez, El Charpa, que entonces le animó, asegura que "nadie ha podido superarlo""Paco se achantó con el tercer premio y no quería ni salir a la calle" 1961(1)Pancho Albachi y su mamarrachiAntonio Pérez, El Charpa, que entonces le animó, asegura que "nadie ha podido superarlo""Paco se achantó con el tercer premio y no quería ni salir a la calle"

1961(1)Pancho Albachi y su mamarrachiAntonio Pérez, El Charpa, que entonces le animó, asegura que "nadie ha podido superarlo""Paco se achantó con el tercer premio y no quería ni salir a la calle"

Probablemente fue la precipitación con que Paco Alba preparó ese año a su comparsa -al parecer presionado por altas instancias locales- lo que relegó a 'Pancho Albachi y su mamarrachi' al tercer premio, a pesar de la calidad de su repertorio. En él cantaban a esa "joven dama de ilustre apellido", Casilda Varela, que ese año fue la reina de las Fiestas Típicas Gaditanas, y a las aguas que en el octubre pasado ("llovió más que en Pontevedra") habían venido a paliar la pertinaz sequía que sigue castigándonos. Ya se proyectaba ese "puentecito sobre la Bahía de 'Cai' que "le va quitar el hipo/al puente del Río Kwuay". John F. Kennedy, el presidente más joven de EE.UU., acababa de jurar su cargo y en el Diario aparecían las fotos de las famélicas víctimas de la guerra del Congo, iguales a las que ahora nos llegan de Sudán o Ruanda, porque la imagen del hambre resiste inalterable todas las modas. Los que podían remediarla, entonces como ahora, se hacían los sordos ante la solución evidente, que Paco Alba resumía en uno de sus cuplés: "Yo terminaba esa guerra/de una forma radical/con cañonazos de berzas/y de papas aliñas". Aquí, sin llegar a tanto, la emigración se convertía para muchos en el único medio de prosperar: "Por eso quiero brindar/esta canción desde aquí/a los paisanos que están/lejos de nuestro país".

Su nombre, Antonio Pérez Campos, puede no sonarle a muchos de ustedes, que seguro que sí han oído hablar de El Charpa, veterano chirigotero que acompañó a Paco Alba vestido de mestizo mejicano en la comparsa que escribió en 1961, 'Pancho Albachi y su mamarrachis'. Diversas circunstancias, entre ellas las representaciones de 'La viudita naviera', habían diseminado el grupo que Paco sacó con 'Los pajeros'.

"Vino a buscarme -cuenta Antonio- y no me lo pensé. Formamos la comparsa con algunos miembros de mi anterior agrupación y otros nuevos que trajo Paco".

Su delicado estado de salud no impide a Antonio dar todos los días su vueltecita mañanera desde su casa de la calle Sagasta hasta el almacén vecino de su tocayo, en la esquina con Rosa, donde también recalan los socios de la peña Nuestra Andalucía para echar un ratito con él.

Aunque la memoria le falla, dispone de un "banco de datos" capaz de hacer palidecer de envidia al más sofisticado cacharro de IBM: su esposa, Ana Mateo Moreno, que recuerda por él y para él los avatares de sus muchas vivencias carnavalescas.

Contra todo pronóstico, 'Pancho Albachi' sólo consiguió ese año el tercer premio de comparsas en el concurso del Falla y Antonio Pérez Campos recuerda que Paco Alba se llevó tal disgusto que "se achantó y se le vino encima toda su timidez, no quería ni salir a la calle a cantar, pero yo fui a buscarlo y lo convencí de que la comparsa era buena y un premio no iba a amargarnos el Carnaval. Después la agrupación gustó mucho y ganamos un buen dinerito".

Fue esta la única vez que El Charpa salió en una agrupación con Paco Alba, aunque después, ese mismo año de 1961, participó con él en el rodaje de la película 'La viudita naviera', tanto en Cádiz como en Madrid.

Mantuvo asimismo una relación de amistad con Paco hasta su muerte. "Al año siguiente -explica- salí como director con 'Los gitanos errantes', de Enrique Villegas, con el grupo de Paco, porque él acababa de regresar de Madrid del rodaje de la película y dijo que no quería escribir nada. Sin embargo seguí siendo muy amigo de Paco, que siempre se portó muy bien conmigo, en todos los aspectos, y me ayudó cuando lo necesité".

Ana, que de vez en cuando interviene para "asegurar" los recuerdos de Antonio, apostilla, resumiendo, que "Paco era un hombre muy bueno".

Prueba de la confianza que le merecía su amigo Antonio, es que Paco Alba, poco amante de las giras que le alejaban de su Cádiz, le pidió, en 1966, que dirigiera en la sombra a su comparsa 'Los beduinos' durante sus actuaciones en Madrid, desde donde recuerda Antonio que "le llamaba todos los días por teléfono a la tienda El Gavilán y Paco me decía lo que tenía que cantar la comparsa, o me dictaba nuevas letras o cambios que quería introducir".

Por extraño que pueda parecer, este rudimentario marketing artístico funcionaba. El Charpa seguía a pies juntillas lo que le indicaba Paco, por el que ya entonces sentía la admiración que ahora expresa, con palabras contundentes: "Como Francisco Alba Medina no ha habido nadie en el Carnaval. Nadie hasta ahora ha logrado superar ese 'duende' especial que tenía para hacerlo todo bien, aunque pareciera muy exigente y a veces se enfadara".

Y no es que Antonio no haya conocido las mieles del éxito carnavalesco que trasciende las fronteras de Despeñaperros, ya que, años despúes de 'Pancho Albachi y sus mamarrachis' fue integrante de los populares 'Beatles de Cádiz' que escribiera Enrique Villegas, con los que también repitió en el mundo del celuloide, en la película 'Acompáñame', protagonizada por Rocío Dúrcal, que acudió a Cádiz para el estreno. Fue precisamente debido a su experiencia en estas actuaciones foráneas por lo que Paco recurrió a él para la gira de 'Los beduinos'. El peor recuerdo de su paso por el mundo del Carnaval lo constituyen los disgustos por las rivalidades entre agrupaciones, que, asegura "me hicieron sufrir muchísimo, aunque creo que antes la rivalidad era más sana, había más nobleza".

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