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Entre la tradición y la innovación en la Davis

  • El mundo del tenis se divide por los cambios del torneo histórico

  • Se jugará en una semana en una ciudad

Albert Ramos, en la Copa Davis. Albert Ramos, en la Copa Davis.

Albert Ramos, en la Copa Davis. / carlos díaz / efe

Los cambios anunciados esta semana para reformar la Copa Davis, a falta de su confirmación en agosto, dividen al mundo del tenis entre los que quieren mantener la tradición y los que aplauden un cambio que sentían necesario. Tenistas en activo, retirados, entrenadores y aficionados han sido muy claros a la hora de rechazar o apoyar la radical propuesta de la Federación Internacional de Tenis (ITF).

Uno de los primeros que salió en defensa de los cambios fue Rafael Nadal, número dos del mundo. "Creo que son buenos. Cuando una cosa no funciona a la perfección tienen que buscarse nuevas soluciones y hace años que esto es así", dijo el balear en Acapulco.

De confirmarse el proyecto, la Copa Davis se comprimirá a partir de 2019 y pasará a jugarse en su etapa decisiva en una única semana al final de cada temporada. Según indicó la ITF, la naciente Copa Mundial contará con 18 países participantes y se disputará "en una ciudad de renombre mundial" en noviembre.

Novak Djokovic, que la ganó con Serbia en 2010, es uno de los principales promotores del cambio de formato. Otro de los que ve con buenos ojos la modificación es el británico Andy Murray. El capitán del equipo británico en la Davis, Leon Smith, señaló a la BBC que había que tener "una mente abierta" y darse cuenta que "los cambios son necesarios para asegurar la longevidad " del torneo.

Otros tenistas como los argentinos Juan Martín del Potro y Diego Schwartzman divergieron en sus opiniones. "Mientras las variaciones sean positivos, para los jóvenes y para el futuro, es bueno", apuntó mientras que Schwartzman expresó sus dudas. "Si se jugara en un sólo lugar, mucha menos gente de cada país podría disfrutar con el tenis de su selección. En Argentina cada duelo es una fiesta".

Pero los franceses y algunos australianos explotaron ante la idea de un cambio para mejorar el negocio y que las grandes estrellas puedan volver a disputarla. "Es el final de la Copa Davis. Qué tristeza. Vendieron el alma de un torneo histórico", escribió Yannick Noah, tres veces campeón como capitán de Francia. Nicolas Mahut y Lucas Pouille también rechazaron los cambios. "Acabamos de matar la Copa Davis", aseguró el primero. "Es una sentencia de muerte, quieren hacerlo por el negocio", secundó Pouille.

Lleyton Hewitt, campeón como jugador en dos ocasiones y finalista otras dos, publicó en sus redes sociales dos artículos de periodistas que hablan de cómo la Copa Davis "vendió su alma" y que la ITF "tiene sangre en sus manos". El plan de revolucionar la Copa Davis nace a partir de un millonario acuerdo entre la ITF y el grupo inversor Kosmos, del futbolista español Gerard Piqué. El acuerdo implica una asociación a 25 años por 3.000 millones de dólares.

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