Submarino amarillo

La selección del exilio

  • Con la marcha del último baluarte, Armando, que ha debutado en el Athletic, ya triunfan por el mundo numerosos ex cadistas o gaditanos. Unos por liquidación y otros por falta de oportunidades

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Luis Aragonés también se habría llevado una bronca monumental en Cádiz, aunque con más arte que los catetos que en Málaga recibieron al seleccionador al grito de "¡Raúl, Raúl". Que se sepa, ningún Raúl juega en el equipo costasoleño. Juega en el Cádiz. ¡Raúl López a la selección! Está que se sale, muere por sus colores, nació en Jerez y no tiene la tontería en lo alto del niño mimado de la prensa merengue. Raúl López González, "uno de los defensas más cotizados de Segunda, por quien se han interesado muchos equipos de primera fila". Lo dice hasta la Wikipedia. Lo canta Carranza con orgullo. Carranza perdona, pero no olvida. A este paso, el rocambolesco año cadista va a concluir con Del Bosque en la selección. Al tiempo. Cádiz, de todas maneras, ya posee una selección de categoría, ya se sabe, submarinos en el exilio en esta temporada de liquidación. Podría configurarse una alineación en condiciones, partiendo con el último hijo pródigo en marchar, Armando Ribeiro, considerado por las encuestas de los procelosos e inhóspitos mundos de internet como el guardameta titular del once ideal de la historia amarilla. Fíjate el tío, dos entrenamientos en Lezama y titular del Athletic del tirón.

De porteros puede chulear esta tierra, aunque no lo parezca. Son porteros de exportación. Falcón firmó una buena temporada en la Copa del Rey, en el Atlético de Madrid. El portuense Pinto, cedido en el Barcelona, y ahora Armando. En la defensa, Chico ya luce sus cualidades en el Barcelona. Se dice pronto. Y sin haber cuajado en el Cádiz por falta de oportunidades. Es curioso, el Cádiz vive las rebajas de invierno, hay ofertas de ida y vuelta, se marchan los ídolos, viene gente rara, a cualquiera le ponen el cartel de oferta, y sin embargo mantienen en vilo a futbolistas. Tal es el caso de De la Cuesta, clama al cielo, y el de numerosos miembros de la cantera cadista, que bien podrían arrebatar el puesto a ciertos "galácticos" de andar por casa. Antiguamente, el siglo pasado, los chavales debutaban antes de cumplir los veinte años, y no había prejubilados en los filiales, por así decirlo.

La defensa de la selección, aparte de necesitar a un tipo humilde y cabal como Raúl López, acogería, si implantaran un hipotético y surrealista estatuto gaditano, a Chico y al bético Juanito, que es de Cádi-Cádi. En la media, ex cadistas a trople. Sesma y Estoyanoff por las bandas en Valladolid. Joaquín en el Valencia, palabras mayores. Pablo Hernández en el Getafe, de Segunda a Europa. Sergio Rodríguez en el Alavés, Morán en el Albacete. Abel Buades en el Nástic, déjalo ahí, porfavó. No veas lo que corre el gachó en Tarragona.

Ni que decir tiene que la delantera del combinado patriota cadista contaría con Medina, ahora en el Racing de Ferrol, y Acuña, que no podrá enfrentarse el domingo al Cádiz, a no ser que la Unión Deportiva Salamanca aflojase la manteca, un dinerito curioso. Muñoz quiere que juegue. No, por Dios, no vaya a convertirse en el crack de dimensiones extraordinarias que vendió el presi cuando compró al chaval. Será que se "estropeó" durante el año en blanco que pasó en Cádiz. ¿En blanco? "¡Raúl a la selección!", tercian los fanáticos en el telediario. Raúl López, claro.

Pues eso, en la vanguardia se sitúa un tal David Barral, gaditano del Sporting de Gijón, otro que careció de oportunidades en su tierra, como los jóvenes que marchan a Castellón. En la categoría de figuras en ciernes que, de momento, no pueden ejercer de marineros en su tierra, apuntado queda Pablo Sánchez, que despunta, y de qué manera, en el Sevilla Atlético. Un regalito en el filial sevillano, ver para creer.

Penalidades, las mínimas. Habrá que alegrarse del bien ajeno, en este caso del golpe de suerte que acaba de aprovechar Armando en Bilbao. Ya se sabe que la gente de Bilbao comparte con la gente de Cádiz un dicho muy redicho: nacen donde les da la gana. Y Armando ha vuelto a nacer, y ha caído de pie. Con buen pie, para echar una mano al legendario club vasco. Uno de los tres equipos que nunca han militado en Segunda. Armando, en cambio, va de abajo hacia arriba, este hombre sabe tela de ascensos. El último, ciertamente pintoresco y controvertido para la afición rojiblanca, ha causado conmoción. Cuentan por Bilbao que Caparrós le dio el puesto en la charla previa al partido en Zaragoza. Aranzubia está hecho polvo. Han salido porteros míticos en defensa del portero. Sin embargo, Aranzubia ayudó a Armando, apoyó en todo a quien le quitó el número uno de un plumazo.

En la prensa vasca hablan maravillas de Armando, quien espera la llegada de su familia hospedado en casa de sus padres, en Sopelana, su pueblo natal. Los hijos de Armando son gaditanos, su familia se integró de pleno en esta tierra. El ya ex portero cadista vivía feliz en El Puerto de Santa María, pero la oportunidad la ha pillado al vuelo. Paradojas del fútbol. Los chavales esperan una oportunidad y un guardameta con 37 años, que fue relegado este año al ostracismo como otros tantos héroes de Chapín, ficha por el equipo de su vida precisamente a la edad en que se retiraron sus ídolos: Iríbar y Zubizarreta. Y es que ahora sólo se mira el DNI en el concurso del Falla.

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