Se repite la misma historia en Algeciras

Siempre ponen la misma película en el Nuevo Mirador. Desespera, porque además es una de esas que acaba mal. El Algeciras, presa de un estado de profunda depresión que potencia sus errores y esconde sus virtudes, enlazó ante el Águilas su undécima jornada sin conocer la victoria, lo que lo coloca como el más firme candidato al descenso recién atravesado el ecuador de la competición. Otra vez hincó la rodilla tras fallar en jugadas de estrategia, otra vez empezó bien y otra vez se descompuso después de que el rival se adelantara.

Hace ya tiempo que la palabra más oída en la grada de La Menacha es ruina. Se ha convertido en una especie de amargo saludo entre los seguidores algeciristas, que la pronuncian y esbozan una muesca como queriendo decir que el suplicio tiene que terminar algún día.

El Algeciras se plantó bien ante el Águilas y mantuvo el esperanzador cero a cero durante toda la primera parte pese a un lanzamiento de Honorio que despejó Javi Cuadra. Pero cuando en el minuto 53 Abel lanzó un saque de esquina y Hernández marcó de cabeza con la zaga local y el portero mal colocados el cielo se le cayó sobre la cabeza.

El entrenador local, José Luis Montes, dio entrada a un delantero, Manu Barreiro, y cambió el dibujo para obligar a su equipo a venirse arriba, pero ni por esas.

El Águilas, que siempre dio la sensación de jugar con una marcha menos porque tampoco tenía necesidad de forzar, pasó unos minutillos apurados, pero pronto se sintió cómodo.

En el minuto 83' un espléndido contraataque del Águilas lo culminó el ex algecirista Abel con un pase magnífico que Aarón transformó de cabeza en el 0-2. Campana y se acabó.

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