"No se puede ganar siempre, pero hay una base para estar entre los que ganan"

  • El dirigente valora el trabajo hecho en año y medio al frente de la Federación pese a conflictos como el de las ventanas y la Euroliga, y se muestra orgulloso de la buena salud de la que gozan las selecciones nacionales

Habla con la misma naturalidad con la que enchufaba esos triples decisivos desde la esquina, con la misma tranquilidad que transmitió durante casi dos exitosas décadas de profesional. Cumplido año y medio desde su llegada a la presidencia de la Federación Española (FEB) y aprovechando su visita a Córdoba para lanzar el proyecto Valorcesto impulsado por la Andaluza, Jorge Garbajosa Chaparro (Torrejón de Ardoz, Madrid, 1977) presume de los pasos dados en una etapa que "no ha sido fácil", entre otras cosas por los conflictos con la Euroliga y las ventanas FIBA, pero refleja ilusión por seguir ayudando a "un deporte que está creciendo". Orgulloso de la buena salud de las dos selecciones absolutas y del excelente trabajo de formación, el dirigente recuerda que este "es el año del baloncesto femenino", pues en septiembre llega el Mundial a Canarias, y está seguro de que el relevo generacional en el masculino está garantizado.

-Ganó las elecciones en julio de 2016, ¿qué balance hace?

-Honestamente no ha sido fácil por determinadas circunstancias. En un ejercicio de responsabilidad, tenemos que hacer que el deporte sea algo que ilusione, que tenga pasión, que una, que promueva los valores como este Valorcesto, pero no cabe duda de que ha sido un año complicado. La parte buena es que la sensación, y el feedback que tenemos con federaciones autonómicas, clubes, jugadores, entrenadores, árbitros... es que la Federación ha encontrado una estabilidad que es la base del crecimiento; unas selecciones que cada año, y ojalá no se pare nunca, ganan, tanto la masculina, la femenina, la formación; nuestras competiciones mejoran cada año en número de clubes, de jugadores, repercusión en medios; organizamos cada año más campeonatos a nivel de selección... Y luego está el trabajo de las federaciones autonómicas, como la Andaluza, que es excepcional. La sensación es que, aunque a veces nos metamos en batallas, el baloncesto es un deporte que está creciendo.

-Y mire que el techo era ya alto.

-Y nos hemos encontrado problemas, como el conflicto europeo con las competiciones, de muy difícil resolución. Pero a nivel nacional nos ha puesto en una situación positiva por el gran trabajo de los jugadores y la apuesta que se ha hecho por ellos, por un equipo técnico comprometido con la selección, con gente volcada en el pabellón en los dos partidos que hemos jugado en casa, en Zaragoza y Burgos, con buenas audiencias... La femenina, cuando parecía que tocábamos techo siendo subcampeones del mundo en 2014 en Estambul, en el 16 es subcampeona olímpica, en el 17 es campeona de Europa y ahora tenemos el reto del Mundial femenino. A nivel de selecciones cuesta ver cuál es el techo de estos dos equipos porque tienen un rendimiento tremendo.

-En más de una ocasión ha dicho que la selección es el motor del baloncesto en España.

-Pero no es excluyente, aunque muchas veces se puede malinterpretar, porque los clubes son básicos y desde la Federación no se para de trabajar para mejorar sus competiciones. De hecho, desde octubre se ha creado una comisión de expertos que incluye a clubes, federaciones, jugadores, entrenadores y árbitros para crear propuestas que las mejoren y eso habla bien a las claras del interés que hay por mejorar las competiciones. Se valora muchísimo el trabajo de los formadores, porque sin buenos entrenadores no puede haber buenos jugadores y sin ellos no puede haber una buena selección. No es excluyente, pero sí es cierto que esa punta del iceberg que son las selecciones absolutas son las que tiran de ese motor.

-Pero lo cierto es que la selección es lo único que tira.

-Claro, por eso, y sin ser un menosprecio a nadie, las audiencias de televisión hablan a las claras. El último partido de la ventana (el España-Montenegro de clasificación), siete de la tarde un lunes, con una selección que no contó con referencias como Pau Gasol, Ricky Rubio o Marc Gasol, engancha a más de medio millón de telespectadores, más un pabellón de Zaragoza lleno; ese es el fruto del trabajo de muchisima gente.

-Son datos que compiten con los de competiciones de clubes, sobre todo las nacionales.

-Eso es una decisión de la Asociación de Clubes (ACB), que como autónoma que es no tengo nada que decir. Pero como opinión, y es algo objetivo, estar encerrados limita mucho las audiencias. En cuanto a lo que mi responsabilidad respecta, tener a la selección en abierto es una obligación; para el público, por supuestísimo, pero también para los patrocinadores, clubes, aficionados y niños, que tienen esos referentes y pueden ver a los Gasol, los Alba Torrent, los Xargay, los Ricky... defendiendo la camiseta nacional y representando a su país.

-¿Es entonces el camino volver a la televisión pública?

-Ahora en las privadas son grandes producciones de televisión, pero estar en abierto, en una cadena nacional y no estar cerrada bajo pago, te da otra dimensión.

-Muchas voces hablan de la ACB como un proyecto obsoleto.

-En este año y medio, y es algo por lo que estoy muy orgulloso, llegamos a un acuerdo para que por fin pueda haber ascensos y descensos. Y esto no es una cuestión de beneficio propio para que la LEB Oro tenga sus ventajas, que también, sino una cuestión de que tenga que haber mayor inversión, mayor responsabilidad y proyectos más ambiciosos porque si no... Así, sabes que si lo haces bien, un equipo de LEB Oro va a tener el premio de poder subir a la ACB, y al revés, si no lo haces bien, vas a tener la penalización de descender de categoría; y eso hace que que las competiciones sean mejores. Por eso desde la Federación mostramos nuestra postura de mantener esa filosofía, no por chovinismo, sino porque creemos, y el tiempo nos va dando la razón como con la locura que hay en Burgos, que es bueno para las competiciones. A partir de ahí, hay muchas más cosas que se pueden hacer. Estamos buscando desde hace tiempo conseguir llegar a una estabilidad con un convenio de coordinación con la ACB que nos permita alcanzar una estabilidad institucional, que nos permita a partir de ahí crecer, porque si queremos crecer de verdad, tenemos que ir de la mano.

-Por si fuera poco, todos los planes nacionales se topan de frente con el proyecto de la Euroliga, que quiere volver a crecer.

-Ahí no puedo estar de acuerdo, no puedo estar a favor de una competición que beneficia sólo a unos pocos. Como Federación, mi responsabilidad es tratar de velar por lo mejor para todo el baloncesto español, y una competición que va a hacer más grande todavía la brecha entre un grupo pequeño y la gran masa de clubes de la ACB y LEB Oro... con eso no puedo estar de acuerdo. Por ejemplo, la ACB tiene autonomía propia para descender a 16 equipos, pero nosotros entendemos que lo mejor es ir a 18 (es la cifra actual), con una coordinación con la LEB Oro que permita lo que es una competición pura y dura, que el que lo haga bien tenga un premio de verdad. ¿Por qué un equipo que haga una gran temporada no puede tener acceso a jugar la Euroliga? Y luego, cuando se habla de que hay que reducir los partidos de competición nacional porque el calendario está muy sobrecargado, me surgen dos preguntas: está muy sobrecargado sólo para unos poquitos clubes; y si esas jornadas que quitas en una competición se las vas a dar a otra, tampoco estamos mejorando tanto. Mi obligación, mi creencia y mi convicción es defender lo mejor para el baloncesto español, tanto a nivel de selecciones como a nivel de competiciones nacionales.

-Hay semanas con tres o cuatro partidos. ¿Europa está capacitada para jugar tanto como la NBA?

-Es que es un concepto totalmente diferente. Ahí está el Barcelona, que ya está eliminado de la Euroliga, y si no compitiera en la liga nacional como la conocemos tendría cuatro meses de vía crucis, de competir para nada y estaría de vacaciones. Pero ha competido y, por méritos propios, ha ganado la Copa del Rey y ya tiene un título en una temporada que se preveía complicada, y ahora tiene una nueva ilusión de cara a unos play offs... El concepto en Europa es otro diferente. Y luego hay otro dato aún más claro y es que la NBA, sólo en derechos de televisión y es algo que se me escapa, mueve 10.000-8.000 millones de euros y la Euroliga no genera más de 30. Hacer esa comparación me parece cuanto menos un poco osado.

-Luego está el tema de las ventanas FIBA, un lío más para el calendario.

-Sí, pero es que de verdad no me creo que el conflicto que tanto mal le está haciendo al baloncesto sea por dos semanas; no me creo que por cuatro partidos en todo un año estemos hablando de eso, no me lo creo. Desde la FEB, junto con otras federaciones y en coordinación con la FIBA, hicimos una propuesta para que la Euroliga adelantara un día sus partidos, nosotros posponíamos un día los nuestros, y sabiendo que no era una decisión para dar una solución definitiva, ganábamos un año entero para trabajar, negociar, hablar. Pero a cualquier propuesta nos encontramos con un no constante, por lo que quizás no hay ganas de llegar a ningún acuerdo.

-¿Temía que España pudiera bajar el nivel en esta clasificación?

-Aquí hay dos cosas. Una, por supuesto que temíamos, porque hay un riesgo de saber si te vas a clasificar para la Copa del Mundo o no; y luego el trabajo excepcional de los jugadores, que algún día se darán cuenta del gran bien que han hecho al baloncesto español. Eso es estupendo, pero no quita que el problema sigue ahí, aunque España tenga muy encarrilada la clasificación para la segunda fase, porque es un conflicto que va mucho más allá del calendario. Es un conflicto de modelo, federativo. El trabajo de las canteras, el apoyo a los clubes que no participan en esa competición, los femeninos, choca de frente con ese plan expansivo de la Euroliga que va en contra de los intereses de las selecciones y de las federaciones.

-Siguiendo con la selección. ¿Tiene garantizado el relevo este grupo que toca a su fin?

-Asegurar que vas a ganar no lo puedes hacer nunca. Pero si miras bien, Sergio Scariolo ha hecho debutar a 24 o 26 jugadores, pues Calderón, Juan Carlos y Felipe ya han anunciado que dejan la selección, y Pau es el que cada año se reinventa para tener esa ilusión. Pero al final la base, en el mejor sentido, de esta selección es la generación posterior, la de los Chacho, Llull, Ricky, Marc Gasol, Rudy Fernández, Pau Ribas, Willy y Juancho Hernangómez... Algunos insultantemente jóvenes y otros jóvenes pero ya consolidados que nos hacen ser muy optimistas de cara al futuro; ganar siempre no se puede, pero tenemos una base para estar entre los que ganan, de eso no tengo ninguna duda.

-Mirando a las chicas, en septiembre Mundial y en casa.

-Hay dos cosas nuevamente muy importantes: un reto organizativo para la FEB y el deporte español en general, que tiene un gran prestigio internacional en la organización de grandes campeonatos, que acogemos bien porque pretendemos, y ojalá el tiempo lo diga así, celebrar la mejor Copa del Mundo femenina de la historia, para mantener ese prestigio; y otro por nuestra selección, pues no queremos que sea el final de nada, sino el relanzamiento del baloncesto femenino en España. Tenemos que estar a la altura de estas chicas porque lo que han hecho, lo que están haciendo y lo que harán no tiene precedentes; que una selección que había tenido sus éxitos con grandes jugadoras como Wonny Geuer -madre de los Hernangómez- o Blanca Ares, que sin esa continuidad de repente se plante en el año 2013 y gane el oro en el Europeo de Francia, en el 14 sea subcampeona mundial en Estambul, en el 15 sea bronce en el Europeo de Hungría-Rumanía, en el 16 se cuelgue la plata olímpica en Río y en el 17 sea oro en el Europeo de la República Checa es algo que hace diez años sonaba a ciencia ficción. La Federación y el baloncesto español tienen que poner todos los medios al servicio del baloncesto femenino, de la selección y de las ligas, porque este es el año del baloncesto femenino.

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