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"Es un orgullo haber ayudado a crecer al Cádiz"

  • Pavoni vive sus últimas horas como jugador cadista y hace balance de cinco años y medio · Entre hoy y mañana se despide de sus amigos y el miércoles dirá adiós al cadismo

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El sábado vio el encuentro ante el Málaga como un espectador más. O casi. Matías Pavoni quiso pasar desapercibido, pero en las próximas horas tendrá que afrontar la realidad de que se marcha de la ciudad donde ha sido feliz en los últimos seis años. Llegó con 22 años y se ha hecho futbolista en Cádiz, pero entiende que ha cumplido un ciclo en la entidad amarilla y ha aceptado la propuesta que le ha llegado desde Grecia, última parada en el fútbol europeo antes de retornar a Argentina.

Tiene previsto realizar una rueda de prensa el miércoles y entre hoy y mañana se despedirá de sus compañeros y de los muchos amigos que deja en la Tacita. Él mismo toma la decisión de precipitar su salida, pero lo está pasando mal. "Para un deportista, estar seis años en un mismo equipo es algo inhabitual y que deja huella. He sido muy feliz en Cádiz, siempre me han tratado de maravilla y me voy orgullo de haber contribuido a las cosas buenas que le pasaron a este equipo, a su crecimiento. Es un momento triste y alegre a la vez, pero intento quedarme con lo bueno", señala el mediapunta.

Ni que decir tiene que el mejor recuerdo que le queda está relacionado directamente con los ascensos logrados en Las Palmas y en Jerez. Cada uno tuvo su encanto: "Los dos son muy especiales. El primero se produjo en mi primer año acá. Yo había dado el paso de venirme a un equipo en Segunda B, con lo que eso supone. Fue muy hermoso ver la satisfacción de la gente después de tantos años de sufrimiento. Y el ascenso de Chapín fue el de la confirmación de que volvíamos a la elite. Del descenso posterior mejor nos olvidamos. Es un momento para recordar sólo cosas lindas".

En la parte menos agradable hay que incluir los problemas físicos que ha sufrido en los últimos tiempos. No ha tenido ninguna lesión de las que se consideran realmente graves, pero se han sucedido las complicaciones en el hombro, el pubis o el tobillo: "No me he roto nunca la rodilla, pero he tenido lesiones que me han impedido jugar muchos partidos y, sobre todo, que no me han dejado coger el ritmo para estar realmente bien. De un tiempo a esta parte me encuentro bien, pero ahora necesito continuidad, minutos de juego, y eso no me lo pueden garantizar en el Cádiz".

Lo pasó mal en el Carranza viendo el partido contra el Málaga porque "no es fácil convertirte de un día para otro de futbolista a simpatizante. Es un momento duro para mí porque, por más que esté convencido de que la decisión es buena para mí, se trata de un paso complicado porque Cádiz ha marcado mi vida y echaré mucho de menos todo esto". Aún no sabe qué tipo de vida se encontrará en la ciudad de Trípolis, donde juega el Asteras. "Me encontraré con un grupo de compañeros argentinos y uruguayos que me harán más fácil la integración. Espero ser feliz como acá".

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