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El número uno se despide de Madrid

  • Rafa Nadal cae ante Dominic Thiem en dos sets y pone fin a su racha de un año sin perder en arcilla

  • El balear cederá el lunes su posición de privilegio al suizo Roger Federer

Rafa Nadal golpea una bola en el partido de ayer contra Thiem. Rafa Nadal golpea una bola en el partido de ayer contra Thiem.

Rafa Nadal golpea una bola en el partido de ayer contra Thiem. / juanjo martín / efe

Rafael Nadal sufrió ayer su primera derrota en polvo de ladrillo en 12 meses al caer con el austriaco Dominic Thiem por 7-5 y 6-3 en los cuartos de final del torneo de Madrid. Nadal, que el lunes se despedirá del número uno del ranking, llevaba 21 triunfos seguidos en arcilla sin ceder un solo set. Su última derrota había sido precisamente ante Thiem, el 19 de mayo de 2017 en los cuartos de Roma.

El campeón de 16 Grand Slam llegaba en una dinámica fantástica al reto con Thiem, montado en una ola de confianza tras sus títulos en Montecarlo y Barcelona. Pero ayer sufrió un frenazo en seco ante un Thiem valiente y agresivo, que jugó a tumba abierta. El austríaco se enfrentará hoy en semifinales al sudafricano Kevin Anderson, que superó antes al serbio Dusan Lajovic por 7-6 (7-3), 3-6 y 6-3 en dos horas y 12 minutos.

Incómodo, errático y sin armas para contener a Thiem, Nadal se despidió de Madrid, de su récord de sets consecutivos ganados en una misma superficie (se quedó en 50) y del número uno. La posición de máximo privilegio quedará en poder del suizo Roger Federer.

El encuentro además dibuja un nuevo escenario de cara a Roland Garros. Thiem dejó claro que Nadal no es imbatible en tierra. Y eso que el austriaco tenía muchas dudas el día anterior. Pero ayer quedó claro que era el día de Thiem y no el de Nadal. El español no transmitió buenas sensaciones en ningún momento y el austriaco fue un martillo con la derecha y mantuvo a su rival siempre por detrás de la línea de fondo. Desde ahí, Nadal es mucho menos Nadal.

El español salvó dos pelotas de break en el primer juego, pero en el 3-3 ya no pudo hacer nada y Thiem se adelantó en el marcador. Fue en ese final del primer set cuando más sufrió el austríaco: verse a un suspiro de ganar un parcial a Nadal le generó cierta ansiedad y cuando sacaba para llevarse la primera manga perdió su servicio con varios errores y una doble falta. Pero fue espejismo, porque Thiem no perdió la concentración y le devolvió el break en un juego plagado de fallos del español. Cuando el reloj marcaba la hora y cinco minutos, Thiem sentenció el primer set con un ace.

El panorama no cambió en el segundo. Nadal siguió jugando muy por detrás de la línea, a merced de Thiem y su derecha demoledora. Además, su drive seguía sin funcionar, no hacía daño. Nadal acabó el duelo con 12 winners y 19 errores no forzados. "Ganar a Nadal en polvo es de las cosas más difíciles que hay en el deporte. Es muy especial, es increíble, ganarle en su país, en esta pista que es como el salón de su casa", comentó Thiem tras cerrar el partido con un winner de derecha.

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