Submarino amarillo

¿Qué hay de nuevo, viejo?

  • Carranza lleva camino de diez años de promesas incumplidas, encuentros en tres fases, proyectos de todos los colores, obras a bocados, disputas entre partidos y, ahora, el dichoso 2012 como meta final

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El estadio Ramón de Carranza lleva camino de diez años de promesas incumplidas, encuentros de fútbol en tres fases, proyectos de todos los colores, obras a bocados, disputas entre partidos y, ahora, el dichoso 2012 como meta final

Encuentros en la tercera fase del estadio Carranza. A paso lento. Las pirámides de Egipto, según Román. Otro templo pal 2012 de doña Teo, que a este ritmo va a dejar pal Doce hasta el soñado y quimérico sexto ascenso a los cielos del fúrbo español. Bicentenario de La Pepa, Cumbre de Jefes de Estado iberoamericanos, Capital de la Cultura, Congreso de Fabricantes de Tortillitas de Camarones y, ahora, Carranza 2012, que tiene menos futuro que la Plaza de Sevilla 2012 o que la Plaza de Jerez 2012, que pa eso se ubica en la Plaza de Madrid 2012. Puro surrealismo. De Madrid vino un tipo que rimaba con Baldasano. De Jerez, el espíritu de Chapín. Y de Sevilla, acaso el próximo comprador del Submarino amarillo. Constructor para más señas. Qué casualidad, crisis del ladrillazo, dinerito fresco. Qué injusticia decir que el Cádiz pecó de racanería, con lo espléndido Garvey que son sus dirigentes. Ayer, por cierto, registraron la foto oficial del equipo y salió movida. Un poco más y la dejan pal 2012. Total, con el baile de cromos que hay, a este paso van a hacer las estampitas de quita y pon. El fútbol ya no es un estado de ánimo, es un estadio de ánimas medio público, medio privado. Y, ya que estamos, un buen lugar para el mercadeo de votos. El Cádiz virtual. El Cádiz que espera siempre al último minuto.

Antiguamente, cuando el Cádiz navegaba malamente por las procelosas aguas de Segunda División B, el estadio no parecía el mejor caladero de votos, pero llegó la nueva era, el pasodoble de Manolito Santander, que cumple una década como himno oficioso y sentimental del club, y la religión amarilla. Los políticos de uno y otro signo conocieron las mieles del triunfo, que incluso se atribuyeron con la habitual falta de escrúpulos, y el templo de la patria cadista se llenó de ilusiones, ilusos y grandes fulleros. A partir de entonces, en cada contienda electoral, aunque fueran los comicios de una comunidad de vecinos, el Carranza lucía puntero en los folletos, se hablaba y se hablará siempre del "nuevo Carranza". Desde el 8 de febrero de 2002 andamos así, aunque ya con el cambio de siglo se planeó un estadio de Liga de Champiñones. Luego pensaron en las tres fases mencionadas. Falta la Tribuna, oiga. No hay cohone de tirar la Tribuna. Vuelva usted mañana. Más proyectos, bullas políticas, la vergüenza del Trofeo de 2004 en Bahía Sur, y la vista atrás. Jockey Club, Explanada de Astilleros, Campo de las Balas, Ana de Viya, Velódromo y Mirandilla. El Carranza, ahí donde lo ve, se construyó en nueve meses, entre mayo del 54 y agosto del 55. Premio. El 'nuevo' Carranza tarda una mijita más, como se puede observar. Todo depende de la honestidad de los políticos, que miran de reojo a la pelota como si la pelota fuera infalible. No hace mucho decían que sería un estadio de Primera. Cuidao con lo que se dice. Ahora piden ayuda a la Junta de Andalucía. Ya no vale la Zona Franca de aquel politiquillo marrullero, un tal Rodríguez de Castro, un gran enamorado del manga. Si le dejan se lleva hasta las porterías, oiga. Ahora piden ayuda a la Junta, pues las elecciones quedan muy cerquita. Si fuera menester, se atribuye a la Junta de la culpa de todo, y santas pascuas, de la infravivienda y del retraso del Carranza, las dos caras de la moneda gaditana. Camino del Doce todo se cae, todo fluye, todo se reinventa, un 'falo' de las libertades, un castillito temático y aparcamientos subterráneos hasta en el cielo de la boca de Cádiz. Y la torre de Preferencia, en el limbo. Sintomático.

Este Cádiz virtual de la Teo Norica necesita un estado de ánimo en condiciones. Conscientes de que el voto se encuentra en el corazón del pueblo paganini, peperos y psociatas evalúan sus posibilidades y lanzan sus mejores mensajes. Ideas para el Cádiz 2012. El Cádiz del Diez será del Centenario cadista, por cierto, ya verá cómo nos pilla el toro. Pues eso, ideas electorales. Una visera para cada espectador, nada de una visera en Tribuna, aquí tos por igual. Cuatrocientos euros para las familias cadistas que acudan juntas al estadio, incluida la suegra. Visado por puntos para inmigrantes y gente de mal vivir: por ejemplo, un domingo sin fútbol pa quien se fume un canuto en las gradas, dos semanas a quien vitupere a los tunantes del palco, y un mes de castigo a los menores entre doce y catorce años, vulgo niñatos o angangos, que lancen lapos al trencilla de turno o se pasen de la raya. Se trata de estimular los bajos instintos o de llenar la cartera de ideas sin retorno. Puro politiqueo, quién se acuerda de la bronca a cuenta de los marcadores simultáneos dardo o de la inyección de millones de 'leuros' que la ciudad aporta a un club privado cuyos prebostes apenas se conceden caprichitos andaluces.

Carranza 2012, a la vuelta de la esquina. Antes, el Cádiz recibe al Alavés, compañeros de fatigas y de sonoros triunfos. Suelen caminar de la mano gaditanos y vitorianos, aunque el Alavés estuvo más cerca de la permanencia en la temporada de marras, cuando a falta de unos minutos el Espanyol se salvó por la campana. Cosas del destino: meses después los vascos deambulaban por el alambre y el Espanyol, por Europa. De ahí que no convenga exagerar en el fútbol, y mucho menos en el politiqueo, pues las cosas no parecen lo que son y además cambian en un periquete. Menos en Cádiz, claro, que llevamos doscientos años esperando el Doce. Cuando llegue el Trece nos vamos a enterar.

Cádiz y Alavés compartieron también ascenso el siglo pasado, lo recuerda bien Baena, el legendario máximo goleador de la historia amarilla. Jugaba en el club vasco, cedido por el Atlético de Madrid. En el choque de ida, cuando Baena se duchaba ya en el vestuario local, empató el Cádiz, y el ariete no pudo reprimir su alegría, dio botes en la ducha alavesista. Luego, en la vuelta, le robaron el partido al Cádiz, un tal Esquerdo que tuvo que aguardar hasta la medianoche para salir del vetusto estadio gaditano, y también robaron a los gaditanos los reyes de la reventa, que por entonces imperaban de forma brutal, pero el Submarino amarillo ascendió a los altares semanas después. Por primera vez. Con una de las mejores plantillas de su historia. Sin tanto vaivén, sin el rumor de las olas que viene y va, sin campanas de decepción, con la frente alta y la palabra clara, con las ideas que hoy escasean en Carranza y en San Juan de Dios. Y sin la tontería en lo alto que hoy tanto abunda en la pasarela del tiempo fugaz. De aquí al 2012 todo puede pasar.

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