Vela

Una medalla con sabor agridulce

  • La decisión del Jurado Internacional deja a Martínez y Fernández con la plata · Los daneses se llevaron el oro

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Iker Martínez y Xabier Fernández recibieron ayer de manos de uno de los vicepresidentes de la Federación Internacional de Vela la medalla de plata de la clase 49er de los Juegos de Pekín, galardón que deja un cierto sabor agridulce.

La pareja española ganó con todo merecimiento en el agua la medalla de plata que pudo haberse convertido en oro si el Jurado Internacional no hubiera desestimado, en una decisión sin precedentes y peligrosa para el deporte de la vela, una protesta contra la pareja danesa, que salió a la regata por las medallas con un barco que no era el suyo tras romper el mástil.

Los daneses, a la desesperada, pidieron al equipo croata su barco y sin encomendarse ni a Dios ni al diablo, salieron a regatear ante el desconcierto del resto de los participantes.

La protesta fundamentada en el reglamento de la clase que prohibe el cambio de casco en una regata oficial, fue desestimada por el jurado basándose en que ese cambio no había dado ventaja a los daneses. Debe ser que romper el mástil por un fallo suyo no es una ventaja.

Al margen de si los daneses habían hecho o no merecimientos para el oro, el caso está en que infringieron una regla fundamental, cometieron un acto ilegal que, sin embargo, el jurado se encargó de legalizar.

La decisión crea un precedente peligroso para la vela, que va camino de convertirse en una competición de triquiñuelas. A partir de ahora, algún regatista puede pensar que si su velero no va bien, siempre podrá recurrir a un rival para que le deje su embarcación.

Da la sensación, por el tiempo que tardó en tomar una decisión, que el jurado se metió en un berenjenal del que no sabía salir y cuando lo hizo se convirtió en cómplice de una acción que vulnera las reglas de la competición.

Al margen de una polémica, está el hecho de los españoles sumaron, con todo merecimiento, su segunda medalla olímpica. Vinieron a por un metal y cumplieron con su objetivo. Su trabajo lo hicieron bien. Otros no pueden decir lo mismo.

La regata por las medallas de los 470 en las dos categorías no ha deparado sorpresas. En la femenina la medalla de oro se la llevaron las estadounidenses Elise Rechichi y Tessa Parkinson, mientras que la plata fue para las holandesas Marcelien de Koning y Lobke Berkhout y el bronce para las brasileñas Fernanda Oliveira e Isabel Swan.

Las españolas Natalia Vía Dufresne y Laia Tutzó no estuvieron finas, fueron últimas, lo que les impidió alcanzar los puestos que dan derecho a los diplomas al quedar situadas en el puesto 10 final.

En el 470 masculino Onán Barreiros y Aarón Sarmiento continuaron con su buen hacer al ser cuartos el la Medal Race. Finalizaron quintos, diploma, un puesto excelente dada su juventud y que son sus primeros Juegos Olímpicos. El oro de esta clase fue para los australianos Nathan Wilmot y Malcoln Page.

Fernando Echávarri y Antón Paz continúan liderando la clasificación general de la clase Tornado tras haberse disputado siete regatas. Los españoles son primeros empatados con los australianos Darren Bundock y Glenn Ashby, pero con mejores resultados parciales.

En Laser Radial, Susana Romero se sitúa en el vigésimo primer puesto de la general que lidera la estadounidense Anna Tunnicliffe.

En el Laser, Javier Hernández, tras los resultados de ayer se queda en el decimocuarto puesto de la general con nulas posibilidades de poder disputar la regata por las medallas.

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